Por qué la infraestructura es clave para un Oriente Medio estable

Por qué la infraestructura es clave para un Oriente Medio estable
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No puedo evitar admirar la resiliencia de Oriente Medio. En medio del aumento de los conflictos y la desaceleración de la demanda mundial, tanto los emprendedores como las empresas están transformando sus economías y sentando las bases para una estabilidad y un desarrollo sostenidos.

Sin embargo, para que este progreso continúe, es fundamental construir una base sólida de infraestructura. El conjunto adecuado de inversiones en infraestructura —especialmente en energía, agua, salud y transporte— acelerará un crecimiento sostenido e inclusivo en la región, creando las condiciones para la paz y la estabilidad.

Justo antes de llegar a Jordania para asistir a la reunión del Foro Económico Mundial, estuve en los Emiratos Árabes Unidos, Turquía, Pakistán y Egipto. La región está llena de trabajadores jóvenes. En Egipto, la edad mediana de los 85 millones de habitantes del país es de poco más de 25 años, y necesitan nuevos empleos en fábricas que requieren cada vez más energía. Pero la demanda de recursos como la electricidad y el agua ya supera la oferta, y el gobierno busca formas rápidas de aumentarla.

Por eso, la necesidad de invertir en sectores como la electricidad y en otras formas de suministro energético, como las plantas petroquímicas, es mayor que nunca. Se prevé que la población de Oriente Medio y Norte de África aumente más del 40 % durante las próximas décadas, y la demanda industrial crece a la par. La región tendrá que invertir más de 100.000 millones de dólares al año para mantener la infraestructura existente y crear nueva, al servicio de las comunidades y ciudades en crecimiento de toda la región. Y, como aprendimos de la Primavera Árabe, estas poblaciones exigirán a sus gobiernos que la proporcionen.

Los exportadores de petróleo, en particular, han atendido esta necesidad mediante financiación pública respaldada en gran medida por los ingresos de los recursos naturales. Sin embargo, estos ingresos se han visto gravemente afectados por la volatilidad de los precios del petróleo y por un crecimiento más débil en mercados de exportación como la eurozona y China. Para varios exportadores de petróleo de MENAT (Oriente Medio, Norte de África y Turquía), estas tendencias generan presiones importantes para considerar cuidadosamente sus estrategias de inversión y sus planes a largo plazo.

La reforma fiscal para racionalizar el gasto público puede ayudar a garantizar que los gobiernos destinen recursos suficientes a la infraestructura. Pero será fundamental desbloquear y movilizar fuentes adicionales de capital para cerrar esta brecha. Los inversores institucionales y de capital de todo el mundo, como los fondos de pensiones, las aseguradoras, los fondos soberanos y las fundaciones patrimoniales, poseen activos por valor de billones de dólares. Hay varias formas en que los países de MENAT pueden hacer que los proyectos de infraestructura resulten más atractivos y viables. Estas son solo tres.

Ofrecer garantías frente a los riesgos

La estabilidad política, la calidad institucional y el Estado de derecho influyen en la evaluación que hacen los inversores de la viabilidad comercial de un proyecto. En muchos mercados de MENAT, la percepción del riesgo es alta y la confianza en las instituciones es baja. Los gobiernos pueden contribuir a mitigar este problema estableciendo marcos jurídicos y regulatorios claros que protejan la inversión privada, incluidas garantías soberanas, seguros contra riesgos políticos y prácticas de contratación transparentes.

En Irak, por ejemplo, la caída de los precios del petróleo y el costo de las operaciones militares han limitado considerablemente la capacidad del gobierno para construir centrales eléctricas por cuenta propia. Por ello, Irak ha emprendido un ambicioso programa para desarrollar infraestructura energética mediante productores independientes de energía. A pesar de los riesgos políticos y de seguridad, hay interés por parte de promotores e inversores.

El principal desafío es la financiación: la falta de una garantía soberana para la deuda que estos proyectos deben contraer está resultando ser un obstáculo importante. Mitigar y compartir algunos de estos riesgos mediante garantías respaldadas por el gobierno puede aumentar la confianza de los inversores. Además, dado el largo horizonte temporal que suelen implicar los proyectos de infraestructura, los inversores deben tener la seguridad de que estas garantías son transferibles si cambia la titularidad, para atraer su interés.

Desarrollar los mercados de capital locales

Unos mercados de capital locales sólidos ofrecen diversas ventajas a prestatarios e inversores. Los protegen de la volatilidad y las crisis en otras partes del mundo y, a menudo, los resguardan del riesgo cambiario al permitirles endeudarse en moneda local. Pueden ser una herramienta fundamental para movilizar fondos destinados a financiar proyectos de infraestructura.

Sin embargo, MENAT todavía depende en gran medida del capital extranjero, en particular de las instituciones multilaterales y las agencias de crédito a la exportación. Estos actores seguirán siendo importantes. Pero cuando los mercados locales son sólidos, el riesgo puede compartirse de manera más eficaz entre inversores internacionales y locales, lo que aumenta las probabilidades de que participen actores privados y distribuyan la financiación de los proyectos entre diversos instrumentos. Marruecos abrió su sector eléctrico a la inversión privada hace unos 15 años, y ahora el capital privado construye la mayoría de las instalaciones de generación eléctrica del país. Esto resulta más rentable para el gobierno y permite añadir mucha más capacidad de la que sería posible de otro modo.

Desarrollar capacidades y competencias

Las inversiones en infraestructura implican complejos acuerdos jurídicos y financieros, pero muchas economías de la región carecen de los conocimientos especializados necesarios para planificar, ejecutar, mantener y regular las operaciones de infraestructura. Mientras tanto, los posibles inversores suelen carecer de conocimientos locales para evaluar con precisión el perfil de riesgo de las oportunidades de inversión. Es preciso seguir desarrollando ambas competencias para crear una cartera de proyectos.

Los gobiernos de Oriente Medio y Norte de África pueden asociarse con instituciones financieras internacionales y entidades privadas para desarrollar estas capacidades. En Turquía, GE ha trabajado con clientes y con el gobierno nacional para desarrollar hospitales mediante un modelo de asociación público-privada. Estos proyectos están empezando ahora a entrar en la fase de construcción.

Cada uno de estos pasos requiere una mayor cooperación y confianza entre los sectores privado y público. Los gobiernos y las empresas deben trabajar juntos para atraer inversiones tanto en los equipos que suministrarán energía a las comunidades y ciudades de MENAT como en las personas que están construyendo un futuro sostenible, estable y próspero para la región.

El Foro Económico Mundial sobre Oriente Medio y Norte de África 2015 se celebra en el mar Muerto, Jordania, del 21 al 23 de mayo.

Autor: John Rice es vicepresidente de GE

Imagen: Vista de una nueva unidad de refinación de 70.000 barriles diarios. REUTERS/Mohammed Ameen

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