Cuerpos que cambian de forma. Voces que se quiebran. Vello que aparece en nuevos lugares. La pubertad marca un período de cambios drásticos para los jóvenes. Ahora, nuevas investigaciones muestran que los niños que crecen en hogares pobres entran pronto en la pubertad.
Además de experimentar más problemas emocionales, conductuales y sociales que sus pares, la pubertad temprana los expone a diversos problemas de salud durante el resto de sus vidas.
La investigación, publicada hoy en la revista Pediatrics, se suma a un conjunto de trabajos que muestran que el efecto acumulativo de las adversidades en la infancia puede tener repercusiones físicas, mentales y conductuales durante toda la vida.
Sin embargo, aún no está claro por qué estos niños desfavorecidos entran pronto en la pubertad. Se sigue trabajando para determinar los factores que desencadenan la cascada hormonal que marca este período crucial del desarrollo.
¿Qué es la pubertad?
La pubertad es una transición inherentemente incómoda en la que el cuerpo de un niño madura para permitir la reproducción.
En las niñas, suele comenzar con el desarrollo de los senos entre los ocho y los 13 años y termina con la menarquia, es decir, la primera menstruación. En los niños, la pubertad comienza, en promedio, entre los nueve y los 14 años: empieza con el crecimiento de los órganos sexuales y culmina con la aparición de vello facial y el engrosamiento de la voz.
Pero los cambios de la pubertad no son solo físicos. También desencadena rápidos cambios biológicos y sociales, así como un mayor riesgo de problemas de salud mental, como depresión y ansiedad, consumo y abuso de sustancias, autolesiones y trastornos alimentarios.
Todavía no sabemos exactamente qué desencadena la cascada de secreciones hormonales que, con el tiempo, produce estos cambios característicos. Y «¿Qué desencadena la pubertad?» fue una de las 125 preguntas planteadas en la edición del 125.º aniversario de la revista Science, en 2005, que aún sigue sin respuesta.
En particular, todavía no sabemos exactamente qué hace que algunos niños entren en la pubertad antes que otros, aunque se han identificado muchos factores vinculados a la pubertad temprana.
Entre ellos se encuentran la obesidad infantil, haber nacido pequeño para la edad gestacional y la exposición a sustancias químicas ambientales. Otros investigadores han vinculado la pubertad temprana con vivir con un padrastro o haber vivido experiencias vitales estresantes, como el maltrato y el abuso durante la infancia.
Qué hicimos
Los estudios anteriores sobre el impacto de los factores sociales en el momento de inicio de la pubertad han arrojado resultados dispares. Mientras que un estudio realizado en India concluyó que las niñas pobres comenzaban a menstruar más tarde de lo habitual, un estudio del Reino Unido determinó que las niñas que crecieron en los hogares más pobres tenían el doble de probabilidades de haber empezado a menstruar antes que las niñas de los hogares más ricos.
Por eso, realizamos el primer estudio de este tipo en Australia para determinar cómo afectaba la exposición acumulada a la desventaja social a la edad en que los niños entraban en la pubertad.
Pedimos a los padres de 3.700 niños que participaban en el Estudio Growing Up in Australia que informaran sobre los signos de pubertad de sus hijos entre los ocho y los nueve años, y nuevamente entre los diez y los 11. Entre los signos se incluían: un estirón, vello púbico y cambios en la piel; crecimiento de los senos y menstruación en las niñas; y engrosamiento de la voz y vello facial en los niños.
Luego comparamos la posición socioeconómica de las familias cuyos hijos habían iniciado la pubertad temprano con la de las familias cuyos hijos la habían iniciado a tiempo. La posición se midió según los ingresos anuales, el nivel educativo y la situación laboral de los padres.
A los diez u 11 años, alrededor del 19 % de los niños y el 21 % de las niñas fueron clasificados en el grupo de pubertad temprana. En otras palabras, habían entrado en la pubertad antes que sus pares.
Los niños de hogares muy desfavorecidos presentaban una tasa de pubertad temprana cuatro veces mayor, mientras que el riesgo de las niñas aumentaba casi al doble, en comparación con los niños de las familias más ricas.
¿Cómo podría ocurrir esto?
Las investigaciones sobre la biología del estrés muestran que las adversidades graves, como la pobreza extrema, pueden dejar de forma permanente la respuesta del organismo al estrés en estado de alerta máxima y afectar los circuitos cerebrales. Esto, a su vez, podría influir en la regulación de las hormonas reproductivas y, por tanto, afectar el momento y el curso de la pubertad.
Otro conjunto de investigaciones sugiere que el entorno social puede influir en los llamados cambios epigenéticos de nuestros genes. Estos cambios podrían afectar la regulación de los genes que intervienen en el desarrollo reproductivo y activar o desactivar algunos antes de lo habitual.
Otra teoría sostiene que, ante las adversidades —por ejemplo, la desventaja económica, un entorno físico hostil o la ausencia del padre—, los niños podrían estar programados para iniciar antes el proceso reproductivo, a fin de asegurar que sus genes se transmitan a la siguiente generación.
Aun así, todavía no sabemos exactamente cómo la pobreza o la desventaja desencadenan la pubertad temprana.
Por qué importa
Sin embargo, lo que sí sabemos es que la pubertad temprana está vinculada con diversos problemas de salud.
Por ejemplo, en las niñas está vinculada con problemas emocionales, conductuales y sociales durante la adolescencia, entre ellos trastornos depresivos, trastornos por consumo de sustancias, trastornos alimentarios y manifestaciones de la sexualidad más tempranas de lo habitual.
La pubertad temprana también afecta la salud de las personas mucho después de la adolescencia. Las expone a un mayor riesgo de sufrir obesidad, cánceres del aparato reproductor y enfermedades cardiometabólicas (diabetes, enfermedades cardíacas o accidentes cerebrovasculares) en etapas posteriores de la vida.
