“Nuestros coches tienen unos 400 sensores o más para determinar cómo funciona el motor y supervisar su estado. Nuestros teléfonos inalámbricos tienen 10 sensores. No tenemos ninguno. Volamos a ciegas.”
Alex Scherer, del Instituto de Tecnología de California, Estados Unidos, explica cómo unos sensores diminutos podrían permitir a las personas supervisar su salud y tomar el control de ella.
Lea nuestro blog sobre las Las 10 tecnologías emergentes más importantes de 2014.
