El futuro del trabajo será muy distinto, ya que la automatización y la inteligencia artificial harán que muchos empleos manuales y repetitivos queden obsoletos.
Según el McKinsey Global Institute, los robots podrían sustituir 800 millones de empleos para 2030, mientras que el Foro Económico Mundial plantea que una «revolución de las competencias» podría abrir un amplio abanico de nuevas oportunidades.
«Si no cambiamos la manera de enseñar, dentro de 30 años tendremos problemas», dijo Jack Ma, fundador de Alibaba Group, el gigante chino del comercio electrónico.
El enfoque basado en el conocimiento de «hace 200 años» «condenaría a nuestros hijos al fracaso», que nunca podrían competir con las máquinas. Hay que enseñar a los niños «habilidades interpersonales», como el pensamiento independiente, los valores y el trabajo en equipo, dijo.
«Todo lo que sea rutinario o repetitivo se automatizará», dijo Minouche Shafik, directora de la London School of Economics, en una sesión sobre Salvar la globalización económica de sí misma. También habló de la importancia de «las habilidades interpersonales y creativas. Las habilidades de investigación, la capacidad de encontrar información, sintetizarla y hacer algo con ella».

Reformar nuestro sistema educativo será esencial para reparar las fracturas de nuestras sociedades y evitar un giro hacia el populismo, dijo.
«No es casualidad que quienes votaron por partidos populistas en todo el mundo sean, en general, personas con bajos niveles de educación. No es porque sean estúpidas, sino porque son inteligentes. Se han dado cuenta de que este sistema no les favorecerá».
Si han leído hasta la saciedad sobre la creciente importancia de las competencias STEM —ciencia, tecnología, educación y matemáticas—, aquí tienen una perspectiva refrescante de Fabiola Gianotti, física de partículas y directora general del CERN. Está al frente del Gran Colisionador de Hadrones y de otros grandes proyectos científicos, pero afirma que la música es tan importante como las matemáticas.
«Tenemos que derribar los compartimentos culturales. Con demasiada frecuencia, la gente pone la ciencia y las humanidades, o la ciencia y las artes, en compartimentos distintos. Son la máxima expresión de la curiosidad y la creatividad de la humanidad», dijo en una sesión sobre educación.
«De niña era muy curiosa; quería responder a las grandes preguntas sobre cómo funciona el universo. Mis estudios de humanidades y música han contribuido a que hoy sea científica tanto como mis estudios de física».
El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, también hizo un reconocimiento a los estudios científicos y habló de la importancia de la educación para preparar a su país para la Cuarta Revolución Industrial.
«Como primer ministro no programo mucho, pero es muy importante entender cómo funcionan los algoritmos y comprender la ciencia», dijo.
En una perspectiva más amplia, la educación cumple una función mucho más importante que preparar a las personas para los empleos del futuro.
«La educación es lo que rompe los ciclos de pobreza y opresión», dijo Sinead Burke, activista irlandesa de baja estatura que participó en una sesión sobre cómo fomentar la inclusión.
Si hay alguien que encarna esta idea, es Malala Yousafzai, activista pakistaní y fundadora del Fondo Malala.
«Estoy renunciando a mis días de escuela porque quiero destacar lo importante que es la educación de las niñas y las mujeres». Contó que conoció a una niña refugiada siria y le preguntó qué quería ser.
«Ella dijo: “Quiero ser arquitecta, porque el día que salió de Siria vio su país destruido y devastado. Quiere ser arquitecta para reconstruir su país”».
