El juego auténtico es la libertad de los niños para relacionarse con el mundo que los rodea y aprender de él. Al conectar a los niños con el mundo, tanto mental como físicamente, el juego les permite crear y crecer durante el resto de sus vidas. Es un derecho fundamental de todos los niños.
Las investigaciones demuestran que el juego es vital para el desarrollo infantil y que dota a los niños de las habilidades necesarias para afrontar el futuro de la humanidad, como la inteligencia emocional, la creatividad y la resolución de problemas. Ser un superhéroe es liderar; invitar a un osito de peluche a tomar el té es organizar; construir un fuerte es innovar: jugar es aprender.
Nosotros, Unilever, a través de sus marcas Dirt is Good, entre ellas OMO y Persil, la Fundación LEGO e IKEA Group, miembros fundadores de la Real Play Coalition en colaboración con National Geographic, nos comprometemos a crear un movimiento que dé prioridad a la importancia del juego, no solo como algo que permite a los niños ser niños, sino también como algo que enciende la chispa del desarrollo y el aprendizaje infantil. En colaboración con niños, padres, docentes, empresas, ONG, partes interesadas y la sociedad, nuestra Real Play Coalition impulsará y facilitará las oportunidades de los niños para crecer y aprender jugando.

Estas oportunidades deben ofrecerse a los niños siempre que sea posible y en cualquier lugar. Sin embargo, millones de niños de todo el mundo carecen de espacios seguros para jugar de forma práctica y explorar. De hecho, el 78% de los padres está de acuerdo en que, durante su infancia, el mundo era más seguro. Es fundamental no perder la libertad de jugar sin peligro. Los niños que pueden jugar en un entorno seguro y propicio desarrollan habilidades de comunicación cara a cara, trabajo en equipo y negociación, lo que les permite afrontar con más resiliencia los desafíos de la vida.
Muchos más niños siguen perdiéndose la oportunidad de jugar, pues el juego tiene cada vez menos prioridad entre las presiones y distracciones de un mundo organizado por horarios, centrado en los resultados de los exámenes e impulsado por la tecnología. Lamentablemente, no tantas personas como quisiéramos comparten nuestra convicción de que el juego es vital, tanto dentro como fuera del aula. Los estudios han demostrado que, en los últimos 30 años, el tiempo que los niños dedican a jugar en la escuela se ha reducido rápidamente. En algunos países, hasta dos de cada tres niños se quejan de que sus padres les organizan demasiadas actividades fuera del horario escolar, y casi la mitad de los padres (49%) siente que le cuesta encontrar tiempo para jugar con sus hijos.
Mientras nuestro mundo, en constante cambio, siga planteando nuevos desafíos al juego, se verá limitada la capacidad de los niños para desarrollar habilidades esenciales para su futuro —y para el futuro de la sociedad en su conjunto—. Si el 56% de los niños sigue pasando menos tiempo al aire libre que los presos de máxima seguridad de Estados Unidos, cada vez será más difícil encontrar a los líderes, creadores y exploradores del futuro.

Nuestro mundo cambia rápidamente y el crecimiento de tecnologías como el aprendizaje automático y la inteligencia artificial implica que los niños que hoy empiezan la escuela primaria trabajarán en empleos que aún no existen. Por eso, debemos replantear y desarrollar nuestros sistemas educativos, nuestros programas de formación en el trabajo y nuestros procesos de evaluación, para que los niños del mañana estén preparados para lo que pueda depararles el futuro. Nunca ha sido tan importante contar con las habilidades que promueve el juego para afrontar un mundo cambiante. Cuando juegan, por ejemplo, los niños practican el pensamiento original, uno de los principales procesos cognitivos de la creatividad. El juego de construcción en la primera infancia se correlaciona con el desarrollo de habilidades de visualización espacial, estrechamente vinculadas con las capacidades matemáticas y la resolución de problemas en etapas posteriores de la vida.
Cuanto más jueguen hoy nuestros hijos, más preparadas estarán las generaciones futuras. El juego es necesario para formar líderes capaces de resolver conflictos y problemas, crear comunidades conectadas socialmente e inspirar a la sociedad para que prospere. Estamos convencidos de que cualquier niño, esté donde esté en el mundo, puede llegar a ser uno de esos líderes. Únete a nosotros para proteger su juego auténtico.
