Albert Einstein definió la locura como hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes. Reflexione un momento sobre ello.
Durante los últimos 10 años, Internet se ha convertido en una forma omnipresente de comunicación. El crecimiento de los contenidos digitales y el uso de dispositivos móviles se han disparado, las organizaciones han abierto sus infraestructuras para aumentar la productividad y, al reflexionar sobre la cita de Einstein, los Estados nacionales, los delincuentes y los hacktivistas se han aprovechado de todos nosotros de forma escandalosa. Mientras tanto, los departamentos de TI han seguido construyendo infraestructuras de seguridad alrededor de un perímetro que se desintegra, con controles cada vez más ineficaces.
Si ya ha escuchado antes mis opiniones sobre la necesidad de cambio, quizá piense que el loco soy yo. Puede que sea así, pero en el último año he hablado con muchos directivos de seguridad y he constatado que están de acuerdo en que un nuevo modelo de ciberseguridad tiene sentido. ¿En qué consiste? Un sistema de seguridad basado en inteligencia compuesto por varios componentes:
Una comprensión profunda del riesgo
El uso de controles ágiles basados en el reconocimiento de patrones y en la analítica predictiva
El uso de analítica de big data para contextualizar grandes flujos de datos y producir información oportuna y accionable
Personal con el conjunto de competencias adecuado para operar los sistemas
Intercambio de información a gran escala
¿Cómo pasamos de la seguridad tradicional a la seguridad basada en inteligencia?
En primer lugar, debemos abordar los presupuestos de seguridad. La gran mayoría del gasto sigue siendo preventivo y basado en el perímetro, estático e inflexible, lo que dificulta cada vez más detectar a tiempo una brecha y disponer de la capacidad de responder con la rapidez suficiente para evitar pérdidas.
En segundo lugar, la capacidad de responder a las amenazas no es solo cuestión de tecnología. Nos enfrentamos a una grave escasez de talento. Debemos trabajar en formas de encontrar nuevo talento o de formar a nuevos profesionales. El número de profesionales de la seguridad en todo el mundo debe aumentar de 2,25 millones hoy a 4,25 millones para 2015. ¿De dónde van a salir todos?
En tercer lugar, es necesaria una mayor comprensión y un mayor intercambio de información. Necesitamos contexto, no una lista de las últimas brechas: una visión más amplia y colaborativa de los problemas a los que nos enfrentamos y de los enemigos contra los que luchamos.
La implicación de estas fuerzas que frenan la seguridad es que los modelos de seguridad no evolucionan con suficiente rapidez para hacer la transición de la seguridad basada en el perímetro a la basada en inteligencia, mientras los adversarios se vuelven más sofisticados.
¿Por qué debería importarle todo esto? Es un tópico, pero solo somos tan fuertes como nuestro eslabón más débil, y somos interdependientes como nunca antes. Los ataques contra uno de nosotros pueden convertirse en ataques contra todos. Mi postura es que estamos realmente locos si no actuamos y cambiamos. No hace falta ser Einstein para darse cuenta de esto.
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Autor: Art Coviello es presidente ejecutivo de RSA, división de seguridad de EMC
Imagen: cables de Internet en una sala de servidores REUTERS/Kacper Pempel
