El impacto del contacto visual en todo el mundo

El impacto del contacto visual en todo el mundo
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Guillaume de Salluste du Bartas, poeta y diplomático francés, escribió en su obra Divine Weeks and Works, que los ojos son las «ventanas del alma». Según nuevas investigaciones, puede que tuviera razón… al menos en parte.

La comunicación no verbal, que incluye el tono de voz, las expresiones faciales, los gestos, el lenguaje corporal y la postura y, por supuesto, el contacto visual, representa el 65 % de toda la comunicación, según una revisión de 2009 publicada en Image and Vision Computing. Sin embargo, el contacto visual ocupa un lugar especial dentro de la categoría no verbal y suele asociarse con la honestidad y la franqueza. En un estudio de 2006, el comportamiento no verbal influyó en la percepción de la veracidad de un mensaje Y la veracidad de un mensaje influyó en cuánto contacto visual establecía quien lo comunicaba. Así, el comportamiento no verbal de una persona, incluida la cantidad de contacto visual que mantiene, influye en que se la perciba como honesta o deshonesta.

La mirada dialéctica

El contacto visual también puede aumentar nuestra autoconciencia e impulsar una conducta más activa y la autorregulación. El Dr. Matias Baltazar, de la Université de Vincennes, y sus coinvestigadores completaron un estudio en octubre de 2014, en el que conectaron a 32 participantes a un aparato para medir la conductancia de la piel y registrar la sudoración de sus dedos y, por tanto, medir objetivamente sus reacciones emocionales. Una vez conectados, los participantes observaron una serie de imágenes positivas y negativas en una pantalla de ordenador. Antes de cada imagen aparecía una cruz de fijación o la fotografía del rostro de un hombre o una mujer. En las fotos, los rostros miraban directamente a los participantes para simular el contacto visual o apartaban la mirada. Después de cada imagen, calificaban la intensidad de su reacción emocional.

En general, la precisión de los participantes al juzgar sus propias reacciones fisiológicas —en comparación con los resultados del aparato de medición de la conductancia— mejoró tras ver una fotografía de un desconocido que establecía contacto visual. «La autoconciencia se agudiza cuando uno está sometido a la mirada de otra persona», escriben los autores. Baltazar y su equipo sugieren que su trabajo podría dar lugar a nuevas terapias para personas con afecciones que parecen interrumpir la autoconciencia o la sensibilidad ante determinados estímulos, como la anorexia nerviosa o la depresión grave.

Como ejemplo de una aplicación de la mayor autoconciencia que puede generar el contacto visual, se colocaron carteles con imágenes de ojos que miraban fijamente sobre aparcabicicletas en tres lugares de la Universidad de Newcastle durante un experimento de dos años, y los robos se redujeron un 62 %.

El contacto visual también puede señalar jerarquía, ya que las personas de alto estatus tienden a mirar durante más tiempo a sus interlocutores que otras personas, según una revisión de investigaciones de 2009 publicada en Image and Vision Computing. Según la investigación,las personas de alto estatus reciben más atención visual durante una conversación. Por el contrario, según otro estudio publicado en 2010 en el Journal of Nonverbal Behavior, quienes gozan de menor consideración reciben menos contacto visual de los participantes influyentes en las reuniones.

Diferencias culturales en la mirada

Sin embargo, cualquier análisis del comportamiento humano debe tener en cuenta las diferencias entre culturas. En muchas culturas orientales y algunas culturas caribeñas, mirar a otra persona a los ojos puede considerarse grosero o agresivo. En un estudio de 2013 publicado en PLOS ONE, era más probable que los asiáticos que los occidentales consideraran que una persona que establece contacto visual está enfadada o es inaccesible. El estudio también sugirió que la dirección de la mirada (directa o desviada) puede influir en la percepción de la disposición de otra persona. Estos resultados sugieren que las diferencias culturales en el comportamiento relacionado con el contacto visual se deben a distintas reglas de expresión y normas culturales.

De manera similar, en un estudio publicado en el Journal of Cross-cultural Psychology, se registraron «las manifestaciones de la mirada de participantes canadienses, trinitenses y japoneses» mientras respondían preguntas cuyas respuestas conocían o sobre las que tenían que reflexionar. Cuando conocían las respuestas, los trinitenses mantenían más contacto visual y los japoneses, menos. Al reflexionar sobre las respuestas, los canadienses y los trinitenses miraban hacia arriba, y los japoneses, hacia abajo. El estudio sugiere además que la cantidad de contacto visual en una conversación está determinada, al menos en parte, por la cultura.

Así que de Salluste tenía razón: los ojos son ventanas del alma. Sin embargo, la cultura y las normas en torno al contacto visual influyen en cómo se abren o alzan los ojos y en cómo se comunican con los demás.

Este artículo se publicó originalmente en el blog People, Spaces, Deliberation del Banco Mundial. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autora: Roxanne Bauer es consultora del departamento de Comunicaciones operativas de Relaciones Externas y Corporativas del Banco Mundial (ECROC).

Imagen: Una mujer con un bebé a la espalda observa un asentamiento informal en la capital, Luanda, el 30 de agosto de 2012. REUTERS.

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