India tiene la poco envidiable distinción de contar con el mayor número de diabéticos del mundo, y el 80% de todas las muertes en las zonas urbanas de India se atribuyen a enfermedades no transmisibles (ENT). Estos factores generan enormes costes en la prestación de servicios sanitarios y en pérdidas de productividad. Así, aunque India ha experimentado un notable crecimiento económico y un aumento de la renta disponible en las dos últimas décadas, el rápido incremento de las ENT ha pesado gravemente sobre la economía.
India no está sola. De los 57 millones de muertes en el mundo en 2008, 36 millones, o el 63%, se debieron a ENT, principalmente enfermedades cardiovasculares, diabetes, cánceres y enfermedades respiratorias crónicas. A medida que aumenta el impacto de las ENT y envejece la población, se prevé que las muertes por ENT sigan aumentando anualmente en todo el mundo. Este ya no es un problema de los ricos, pues el 80% de todas las muertes por ENT se producen en países de ingreso bajo y medio.
La lucha contra las ENT debe abordarse con carácter de emergencia. Algunos desafíos propios de las poblaciones especialmente propensas a las ENT son la falta general de énfasis en las dietas saludables, la actividad física y la forma física, así como la ausencia de un plan coherente para afrontar el problema a escala nacional. Creo que nos enfrentamos al equivalente sanitario de cruzar el Rubicón. A medida que las sociedades se vuelven cada vez más democráticas, con una libertad considerable para ejercer sus decisiones, también deben ser muy conscientes de sus responsabilidades. En efecto, cuando se espera que la sociedad en su conjunto soporte la carga insostenible impuesta por las acciones imprudentes de algunos, entonces ya no se trata solo de una cuestión de elección personal.
India necesita un enfoque concertado y sólido de múltiples partes interesadas para abordar la carga de las ENT y crear una nación saludable. Hasta la fecha, las acciones de una sola parte interesada no han producido los resultados necesarios; los esfuerzos verdaderamente multisectoriales tendrán un mayor impacto. Se necesita con urgencia un círculo virtuoso con medidas concretas de las siguientes partes interesadas:
El Gobierno debe crear desincentivos para los productos poco saludables y sensibilizar sobre los costes y el impacto de las conductas que incumplen la normativa.
Los políticos deben tener el valor de transformar de forma sistémica las empresas que generan problemas de salud.
Los sistemas educativos deben integrar la salud como parte esencial del currículo.
Las organizaciones laborales deben destacar las iniciativas de bienestar en el trabajo y ofrecer un entorno de apoyo para crear una cultura de bienestar.
Las organizaciones sanitarias deben centrarse en la atención preventiva y explorar nuevos modelos de prestación de servicios.
Los fabricantes de equipos médicos deben reducir costes haciendo hincapié en la relación calidad-precio y centrarse en el diagnóstico y el tratamiento masivos.
La tecnología de la información debe seleccionarse cuando sea apropiada, y no solo por ser nueva. Todos los implicados deben aprovechar el potencial de los canales digitales para ampliar el alcance y mejorar el seguimiento de la salud.
La innovación de uso masivo debe equilibrarse con la innovación costosa de gama alta.
Los productores de alimentos y bebidas deben reconocer su papel en la creación de una nación saludable.
Las ONG deben ayudar a cerrar la brecha entre el gobierno y la industria y construir consenso entre múltiples partes interesadas.
Autor: Malvinder Singh es presidente ejecutivo de Fortis Healthcare
Imagen: Equipo médico sobre el escritorio de un médico REUTERS/Ina Fassbender
