A pesar del crecimiento récord del PIB en Filipinas, más del 26 % de los ciudadanos vive en la pobreza. Alrededor de un tercio de los 90 millones de filipinos vive con menos de 2 dólares estadounidenses al día, uno de los niveles de pobreza más altos del Sudeste Asiático.
Sin embargo, 9 de cada 10 filipinos tienen una herramienta poderosa al alcance de la mano: el teléfono móvil.
Los teléfonos móviles son dispositivos valiosos, pero no dejan de ser dispositivos. Es el contenido que se puede ofrecer a través del aparato lo que puede influir de forma significativa en la vida de una persona. Las aplicaciones móviles han cambiado nuestras vidas: la forma en que nos comunicamos, trabajamos y nos divertimos. A escala mundial, se pueden descargar más de un millón de aplicaciones para teléfonos inteligentes con un toque de dedo y a un costo insignificante. Pero hoy, la mayoría de las aplicaciones móviles están diseñadas para quienes tienen recursos y no para las personas en situación de pobreza o en riesgo, que son quienes más pueden ganar con los SMS o las aplicaciones para teléfonos inteligentes que les ayuden a salir adelante.
Los ciudadanos locales conocen su comunidad, las sensibilidades culturales y los desafíos que enfrenta su familia. Intentar fomentar la innovación desde la base no es nada nuevo. Pero hoy podemos crear el ecosistema necesario para hacer realidad la creatividad ascendente y acelerar ideas creativas que aborden los problemas sociales locales.
Este junio, AppBridge, una iniciativa del Foro Económico Mundial, comenzó a poner a prueba el concurso Ideas & Apps Challenge en Filipinas. El objetivo del desafío es lograr que los ciudadanos locales (por región) identifiquen problemas locales en el ámbito de la educación, la salud, la formación en competencias laborales o la educación financiera, y propongan ideas o creen aplicaciones móviles para abordarlos.
Cada año se gradúan en las escuelas de Filipinas unos 50 000 estudiantes de Tecnologías de la Información y Ciencias de la Computación. Sin embargo, solo el 8 % encuentra empleo.
Seis jóvenes de entre 17 y 23 años de Cebú, Filipinas, tuvieron una idea para abordar el desempleo en el sector de las TI en su país. ¿Su propuesta? Codetoki: una aplicación móvil para que los estudiantes de TI y ciencias de la computación aprendan a desarrollar aplicaciones móviles y web, pongan a prueba sus habilidades y encuentren prácticas y empleos.
Codetoki presentó su idea para la primera fase del Ideas & Apps Challenge. Esta semana, siete destacados jurados lo seleccionaron como ganador a la Mejor Idea, por delante de otros 76 concursantes. Codetoki recibirá un premio en metálico, mentoría e incubación para convertir su idea en una aplicación móvil real.
El Apps Challenge, la segunda fase del concurso, se desarrolla ahora y hasta septiembre.
Sin las ideas creativas y las aplicaciones que presentan los filipinos, AppBridge sería un concepto académico. Sin los socios de telecomunicaciones que distribuyan y promuevan las aplicaciones entre los usuarios finales, las soluciones no llegarían a quienes más pueden beneficiarse. Sin aplicaciones locales relevantes para formarse y empoderarse, un teléfono es solo un dispositivo.
Margo Drakos (@MargoDrakos) es la fundadora de AppBridge, una iniciativa del Foro, comprometida con llevar aplicaciones móviles a las personas en riesgo, facilitando la educación, el empleo y las oportunidades económicas. Margo es vicepresidenta de Desarrollo de Negocio de Morphlabs. En 2010 fue nombrada Joven Líder Global por el Foro Económico Mundial.
