Dar el siguiente gran paso adelante en salud

Dar el siguiente gran paso adelante en salud
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Vivimos en una era de progreso extraordinario en salud. Mientras el mundo tiene grandes dificultades para unirse en torno a objetivos comunes – desde el comercio hasta la geopolítica –, la salud es un raro punto luminoso.

La esperanza de vida se ha más que duplicado en el último siglo. Hoy, cada año viven 4 millones de niños que, hace solo 15 años, habrían muerto antes de cumplir los cinco años. Aunque persisten preocupantes desigualdades en salud dentro de los países y entre ellos, merece la pena reflexionar sobre lo que ha propiciado esta mejora y sobre los retos que quedan por delante para impulsar el próximo gran paso adelante en salud y bienestar.

A finales de la década de 1990, el mundo aún se tambaleaba ante la embestida del VIH/sida, la malaria endémica y la tuberculosis resurgente (incluidas las cepas multirresistentes a los fármacos). En muchas zonas de África, la esperanza de vida estaba disminuyendo. En la actualidad, las tasas de mortalidad por estas enfermedades han alcanzado su punto máximo y están en descenso, mientras que la mortalidad infantil no solo disminuye, sino que lo hace a un ritmo cada vez más acelerado.

Lo más notable es que estos resultados no se deben a un único enfoque ni a una sola organización, sino a un nivel extraordinario de cooperación multisectorial y multidisciplinar. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) aportaron el enfoque vital de metas con plazos, mientras que distintas personas y organizaciones se han unido para desempeñar su papel, entre ellas los gobiernos nacionales, las empresas, los programas de ayuda, las organizaciones benéficas y los activistas ciudadanos. Esto no llegó fácilmente. En algunos casos, supuso una fusión forzada de ideas; por ejemplo, cuando los activistas contra el VIH/sida lograron que la gente prestara atención a una catástrofe estigmatizada.

Los nuevos mecanismos de financiación, como la Bill & Melinda Gates Foundation, revolucionaron el panorama, contribuyendo a apoyar y compartir las mejores prácticas, sin importar su origen. Numerosos factores, desde la asistencia para el desarrollo (programas respaldados por los gobiernos) hasta las funciones coordinadoras de la Organización Mundial de la Salud, sustentaron las enormes mejoras en la lucha contra las enfermedades infecciosas.

Las empresas también han desempeñado un papel. Las compañías del sector sanitario han desarrollado y reducido el precio de fármacos clave, entre ellos los antirretrovirales utilizados para tratar el VIH, mientras que los precios escalonados han permitido a las personas de los países en desarrollo acceder a medicamentos y vacunas que antes no estaban disponibles. El auge de empresas sofisticadas en el Sur ha contribuido a proporcionar medicamentos genéricos baratos y productos asequibles que salvan vidas, como las mosquiteras tratadas con insecticida para prevenir la malaria.

Mientras se debate con intensidad cómo deben ser los objetivos de desarrollo posteriores a 2015, la oportunidad en salud ya no consiste solo en mantener a las personas con vida, sino en garantizar que estén sanas. El espectro de las enfermedades no transmisibles (NDCs) – afecciones crónicas como la diabetes, las enfermedades cardíacas, la depresión y el cáncer – se cierne sobre los países desarrollados y en desarrollo. Además de desgastar la vida de las personas, estos problemas suponen una enorme carga para la economía.

Un reciente estudio del Foro Económico Mundial muestra que las NCDs podrían causar una pérdida de producción mundial de US$ 47 billones en los próximos 20 años si no se controlan. Abordar las NDCs supondrá adoptar un enfoque mucho más amplio de la salud. Del mismo modo que la última ola de desarrollo comenzó con el establecimiento de objetivos adecuados de forma clara, la próxima etapa será similar, salvo que los objetivos serán más ambiciosos e integrales.

Mejorar la salud no debería consistir solo en proporcionar medicamentos o médicos, sino en facilitar estilos de vida más saludables, ya sea mediante el diseño urbano, las normas medioambientales, lugares de trabajo más saludables o distintas campañas de marketing corporativo. En el sector privado, las empresas de alimentación y bebidas asumirán una mayor responsabilidad por la salud de sus clientes, mientras que las empresas deportivas, las telecomunicaciones y los medios de comunicación podrían llegar a ser tan importantes como las farmacéuticas en la promoción del bienestar.

El Foro Económico Mundial está en una posición única para reunir a las personas – desde responsables políticos y trabajadores de organizaciones no gubernamentales hasta líderes empresariales – que pueden marcar la diferencia en la lucha contra la mala salud. Nuestra Iniciativa Healthy Living ayuda a los gobiernos a formular políticas para prevenir y controlar las NCDs, mientras que el proyecto Sustainable Health Systems analiza cómo hacer que los servicios de salud sean más eficientes.

Será esencial una mayor colaboración en todos los niveles para aprovechar el legado de los últimos 15 años y garantizar que el pronóstico para la salud mundial siga siendo favorable.

En una serie de entradas de blog seleccionada por el Foro Económico Mundial a través de su equipo de Salud, varias voces destacadas presentan sus puntos de vista sobre la salud y la atención sanitaria de cara al Día Mundial de la Salud, que se celebra el 7 de abril.

Autor: Robert Greenhill es director gerente y director de negocio del Foro Económico Mundial.

Imagen: Un estetoscopio en una clínica de Solinger REUTERS/Ina Fassbender

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