Erradicar el cáncer de cuello uterino es posible. Esta es la hoja de ruta

Nurse with blue surgical gloves carefully holds a woman's arm to administer a vaccine like HPV vaccines for cervical cancer
HPV vaccines can prevent cervical cancer.Image: National Cancer Institute/Unsplash
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  • El cáncer de cuello uterino es un problema de salud mundial que afecta directamente a las economías.

  • Se podrían haber prevenido seiscientos mil casos de cáncer de cuello uterino mediante la vacunación y los cribados.

  • Entre los obstáculos para la prevención y el tratamiento figuran la falta de tiempo y el estigma.

Las mujeres representan casi el 50 % de la población de Asia-Pacífico; contribuyen alrededor del 36 % al PIB regional y son el corazón de todos los sistemas de salud: constituyen el 70 % del personal sanitario.

Sin embargo, es necesario hacer más para atender las necesidades de salud de estas grandes contribuyentes a las familias, las comunidades y la economía. Sus singulares retos de salud requieren estrategias específicas e intervenciones normativas con perspectiva de género. Por ejemplo, los cánceres que afectan a las mujeres, incluido el cáncer de cuello uterino, siguen suponiendo una enorme carga para las mujeres de todo el mundo.

Un problema de salud mundial

El cáncer de cuello uterino es un problema de salud mundial y uno de los tipos de cáncer más frecuentes entre las mujeres de todo el mundo: solo en 2020 se estimaron más de 600.000 nuevos casos. Como existen estrategias para prevenir este cáncer, las 341.831 muertes anuales por cáncer de cuello uterino en todo el mundo deben considerarse prematuras y en gran medida evitables.

El diagnóstico de cáncer de cuello uterino suele producirse cuando las mujeres están en la flor de la vida, lo que socava su bienestar personal y sus medios de vida, y también perjudica la igualdad de género y el desarrollo económico en general.

Es alentador que varios países hayan reducido con éxito las tasas de cáncer de cuello uterino gracias a programas eficaces de vacunación contra el VPH y de cribado, como Australia. Sin embargo, en muchos países de Asia-Pacífico, sobre todo en los de ingresos bajos, la vacuna contra el VPH no está incluida en los programas de inmunización, reflejo del reto mundial que supone vacunar a las niñas: solo el 13 % de las niñas de 9 a 14 años de todo el mundo se vacunó contra el VPH en 2020.

En la región también hay pocas directrices nacionales de cribado o políticas de reembolso, lo que se traduce en bajas tasas de cribado. Entre los países estudiados, Tailandia registra una de las tasas de cribado más altas, apenas por encima del 50 %.

Sin embargo, no fue hasta 2020 cuando 194 países se adhirieron a la estrategia mundial de la Organización Mundial de la Salud para eliminar el cáncer de cuello uterino, lo que puso de relieve la urgencia del problema.

Como existen estrategias para prevenir este cáncer, las 341.831 muertes anuales por cáncer de cuello uterino en todo el mundo deben considerarse prematuras y en gran medida evitables.

Michelle Medeiros, directora de Políticas de Salud y Acceso de los Pacientes de Roche Diagnostics Asia Pacific, y Alexa Trost, consultora sénior (Salud Mundial) en C&M International y consultora principal de la Iniciativa de APEC contra el Cáncer de Cuello Uterino

Una hoja de ruta para combatir el cáncer de cuello uterino

Los esfuerzos que se llevan a cabo actualmente en el foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) ofrecen una vía para avanzar.

En 2021, los ministros de Salud de toda la región respaldaron la Hoja de ruta de APEC para promover el avance económico sostenible de las mujeres mediante la prevención y el control del cáncer de cuello uterino 2021-2025, que establece nuevos objetivos y destaca las mejores prácticas reconocidas a escala mundial para prevenir y tratar el cáncer de cuello uterino entre las mujeres de las economías de APEC.

Con el respaldo unánime y su lanzamiento oficial a finales de 2021, la hoja de ruta es fundamental para que APEC aborde el aumento de los casos de cáncer de cuello uterino en las economías miembros, una labor que está en curso desde 2013.

Una hoja de ruta de este tipo puede facilitar la integración de enfoques de prevención y control del cáncer de cuello uterino en los sistemas de salud existentes de economías con distintos niveles de recursos, con un impacto considerable en la salud pública, la fuerza laboral y la economía mundial en general. Su objetivo último es eliminar el cáncer de cuello uterino de dos maneras:

- Reforzar las políticas centradas en la eliminación del cáncer de cuello uterino.

- Mejorar el acceso a la prevención y al tratamiento del cáncer de cuello uterino.

Reforzar las políticas contra el cáncer de cuello uterino

Para eliminar el cáncer de cuello uterino, los gobiernos deben adoptar los marcos normativos y las directrices reconocidos en todo el mundo como mejores prácticas. De este modo, se ayudará a garantizar que los «estándares de referencia» para la prevención, el cribado y el tratamiento del cáncer de cuello uterino se apliquen en los sistemas de salud nacionales.

Aunque el panorama de la atención sanitaria en Asia-Pacífico es diverso, fomentar el intercambio de mejores prácticas puede ayudar a los distintos países a adaptar o elaborar rápidamente directrices que respondan a sus necesidades locales.

Tomando como modelo el Consorcio Access —una coalición de autoridades reguladoras afines que trabajan para acelerar los plazos de aprobación de medicamentos—, también podría crearse un consorcio para la gestión del cáncer de cuello uterino que estudiara las particularidades regionales y formulara recomendaciones concretas sobre políticas y directrices.

Además, las economías de la región con mayor capacidad y experiencia podrían prestar apoyo mediante el desarrollo de capacidades técnicas y la toma de decisiones normativas para abordar los obstáculos a la prevención, el cribado y el tratamiento del cáncer de cuello uterino.

Mejorar el acceso a la prevención y al tratamiento

La aplicación eficaz de políticas y directrices requiere un acceso integral a la prevención, el cribado y el tratamiento del cáncer de cuello uterino.

El acceso depende de muchos factores (figuras 1 y 2). En cuanto a la prevención y el control del cáncer de cuello uterino, incluye la disponibilidad y aceptación de las vacunas contra el VPH, la capacidad de los laboratorios para respaldar los programas de cribado y la capacidad del personal para realizar cribados de cáncer de cuello uterino. El tratamiento de este cáncer también conlleva costes directos e indirectos para las pacientes, como el alojamiento o los desplazamientos.

Un recorrido asistencial integral y holístico para las pacientes.Image: Roche Diagnostics

Es importante señalar que el acceso también abarca la concienciación y la educación sobre el cáncer de cuello uterino. En algunos casos, el VPH y el cáncer de cuello uterino están estigmatizados, lo que genera incomodidad ante la vacunación y el cribado. A menudo, las mujeres compaginan sus responsabilidades en el hogar y en el trabajo, por lo que el acceso también puede depender de que tengan tiempo para pedir o acudir a las citas de cribado.

En todo el mundo, las campañas en las que participan múltiples partes interesadas pueden ofrecer información y recursos culturalmente adecuados —por ejemplo, proporcionando kits de automuestreo o animando a las empresas a organizar «jornadas de salud» para realizar cribados—, lo que facilita que las mujeres busquen atención y reduce sus temores. Sin embargo, replantearse qué significa el acceso es un aspecto especialmente difícil a la hora de erradicar la enfermedad.

Las cinco A del acceso a la atención sanitaria.Image: Med Care

La Fundación ROSE de Malasia (Eliminar los obstáculos al cribado del cáncer de cuello uterino) es un ejemplo de éxito de una campaña diseñada para responder a las necesidades del país, que anima a las mujeres a hacerse pruebas mediante kits de automuestreo y ayuda a superar obstáculos como el acceso a las clínicas, el tiempo de desplazamiento y el estigma.

Próximas medidas para erradicar el cáncer de cuello uterino

La pandemia de COVID-19 ha afectado al acceso a la prevención y la atención del cáncer de cuello uterino, en particular a la vacunación y las tasas de cribado, como también destacó el informe sobre la preparación ante el cáncer en Asia-Pacífico. Sin embargo, una lección positiva ha sido el creciente reconocimiento de la importancia de las pruebas.

Los recursos que los sistemas de salud han invertido en mejorar su capacidad podrían ayudar a mitigar un aumento exponencial de los casos de VPH y cáncer de cuello uterino en un futuro próximo. El apoyo continuo a los programas de prevención y cribado, así como el acceso equitativo a las vacunas y al tratamiento, podría salvar más vidas y reducir los costes sanitarios a largo plazo.

La primera medida es acelerar la educación y las políticas para erradicar el cáncer de cuello uterino. Sin embargo, los países también deben planificar cómo reforzarán la resiliencia de los sistemas de salud para garantizar que, si se produce otra pandemia, servicios como la vacunación contra el VPH y el cáncer de cuello uterino, el cribado y el tratamiento no vuelvan a verse afectados.

Por tanto, en este Mes de Concienciación sobre el Cáncer de Cuello Uterino, debemos comprometernos a controlar y eliminar esta enfermedad mediante la aplicación, la promulgación y la habilitación de políticas, directrices y medidas de acceso sólidas.

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