A medida que nuestra vida se desarrolla cada vez más en línea, la seguridad digital adquiere mayor importancia.
Ya están surgiendo regímenes regulatorios para reforzar la seguridad digital.
Esos regímenes en evolución se beneficiarían de adoptar un enfoque basado en datos para la seguridad digital, con énfasis en la medición de las métricas de impacto, riesgo y progreso.
Con demasiada frecuencia, los debates sobre la seguridad digital se quedan en los eslóganes y carecen de concreción. Al igual que ocurre con el desempeño financiero de las empresas, en el que recurrimos a informes detallados para evaluar el desempeño y medir los avances, necesitamos un enfoque basado en datos para la seguridad en línea.
Al hacer un seguimiento e informar sobre los impactos, los riesgos y los procesos de la seguridad digital, las empresas pueden demostrar de forma concreta sus avances a sus usuarios, reguladores, inversores y al público en general.
En una era en la que la seguridad digital es una necesidad para desenvolverse en nuestra vida cada vez más conectada a internet, es imprescindible llegar a un acuerdo sobre qué tipo de métricas miden de la forma más significativa la seguridad. La forma en que las empresas, los gobiernos y la sociedad civil piensan sobre este tema es una cuestión prioritaria debido a la combinación de novedades regulatorias que avanzan con rapidez.
La seguridad digital hoy: dónde estamos y de dónde venimos
Entre ellas se encuentran la Ley de Servicios Digitales de la UE y la Ley de Seguridad en Línea del Reino Unido, entre otras, que ponen de relieve el creciente énfasis en la rendición de cuentas y la responsabilidad en el ámbito digital. Esta tendencia no responde únicamente a intervenciones gubernamentales; las entidades privadas, ejemplificadas por el pionero informe de transparencia de 2010 de Google, también están adoptando medidas proactivas. La iniciativa de Google, que inauguró la práctica de la elaboración de informes de transparencia, ofrece valiosas perspectivas sobre los esfuerzos concertados que realizan los gigantes tecnológicos para combatir los contenidos y las conductas nocivos en las plataformas digitales.
¿Pero qué constituye exactamente la seguridad digital? En esencia, la seguridad digital consiste en prevenir y reducir los daños en el espacio digital. Esto incluye la moderación de contenidos ilegales o nocivos, el impulso de un diseño y una gobernanza responsables de las plataformas, y el empoderamiento de los usuarios para adaptar sus experiencias en línea. Unas métricas sólidas sientan las bases de un ecosistema digital más seguro. Estas métricas no solo fomentan la rendición de cuentas, sino que también facilitan la toma de decisiones basada en datos, orientan la asignación de recursos, permiten la evaluación comparativa y el seguimiento de los avances, promueven la transparencia y el compromiso, y permiten evaluar la eficacia de las intervenciones.
No obstante, un obstáculo fundamental radica en medir de forma eficaz la seguridad digital. La medición de la seguridad digital evoluciona constantemente, condicionada por los avances tecnológicos y las intervenciones regulatorias. Esta evolución también plantea desafíos: los actores malintencionados perfeccionan de forma persistente sus tácticas para eludir la detección, lo que subraya la necesidad de una innovación continua en las medidas de seguridad digital. Otro desafío surge al lograr un delicado equilibrio entre el acceso a los datos y las preocupaciones en materia de privacidad, así como al reconocer la diversidad entre los servicios.
El reto de diseñar métricas eficaces para definir y cuantificar fenómenos que escapan a una medición concreta y causal es lo que denominamos «medir lo inmensurable».
3 métricas que hay que seguir para la seguridad digital
Conscientes de la complejidad de medir la seguridad digital, hemos redactado un documento titulado «Marcar la diferencia: cómo medir eficazmente la seguridad digital para reducir los riesgos en línea» en el que proponemos agrupar las métricas en tres categorías:
– Impacto: Métricas que ponen de manifiesto los efectos en las personas y ofrecen información sobre las características y los patrones de las experiencias vividas.
– Riesgo: Métricas que permiten detectar y mitigar los posibles daños.
– Proceso: Métricas que abarcan el enfoque, la implementación y los resultados de los sistemas relacionados con la seguridad digital.

Esta categorización está diseñada para aclarar su aplicación y facilitar que las partes interesadas hagan un seguimiento e informen sobre estos aspectos cruciales. Resulta pertinente para evaluar la eficacia de las intervenciones y supervisar los resultados. Las métricas y las mediciones de la seguridad digital deben alinearse con los objetivos y los desafíos del panorama digital y adaptarse a ellos.
El informe no pretende ser exhaustivo; su objetivo principal es servir de marco orientativo, ofreciendo un pensamiento estructurado en lugar de presentar una lista rígida y exhaustiva de métricas. El marco también demuestra cómo la combinación de las perspectivas de las métricas de impacto, riesgo y proceso puede mejorar las medidas de seguridad digital. Los proveedores de servicios digitales deben priorizar las métricas que puedan generar los resultados más significativos, en lugar de considerar las recomendaciones de este informe como una lista exhaustiva de opciones para su adopción.
Avanzar juntos hacia la seguridad digital
El documento forma parte de los esfuerzos en curso del Foro Económico Mundial a través de su Coalición Mundial para la Seguridad Digital. Integrada por un conjunto diverso de partes interesadas, entre ellas expertos de distintos sectores, la Coalición se dedica a abordar las cuestiones críticas en torno a la seguridad digital. Entre los trabajos previos de la Coalición figuran los Principios Mundiales sobre Seguridad Digital, Evaluación de riesgos para la seguridad digital en la práctica y un Conjunto de herramientas para las intervenciones e innovaciones en el diseño de la seguridad digital: tipología de los daños en línea.
La aplicación pragmática de las métricas de seguridad digital es esencial para evaluar la eficacia en tiempo real de las intervenciones y los protocolos de seguridad. Estas métricas refuerzan la rendición de cuentas, dotando a las ONG y a los organismos reguladores de herramientas para supervisar eficazmente a los proveedores de servicios. Además, sirven como referencias para el seguimiento del cumplimiento, aumentando así la confianza de los usuarios en las plataformas, siempre que se equilibren las consideraciones de privacidad y se reconozcan debidamente las diferencias entre servicios. No obstante, las métricas representan solo una faceta de la estrategia integral necesaria para proteger a los usuarios de las amenazas digitales. Mediante la colaboración y el aprovechamiento de perspectivas diversas, podemos forjar colectivamente un panorama digital más seguro y resiliente para todos.
Con las aportaciones de Agustina Callegari, responsable de proyecto, Coalición Mundial para la Seguridad Digital.
