De vez en cuando, todavía te encuentras con alguien que opina que los macrodatos no son más que una estafa o una moda pasajera que pronto caerá en el olvido.
Quizá no esperes oír esto de mí, pero en realidad tienen razón. Bueno: ¡al menos en parte!
Como ya he escrito, no soy precisamente partidario del término «Big Data», que hace demasiado hincapié en la importancia del tamaño. Quienes llevan tiempo leyendo mis artículos sabrán que sostengo firmemente que lo que haces con tus datos es mucho más importante que su volumen.
Y estoy seguro de que, a medida que más personas se den cuenta de ello —y trabajar con conjuntos de datos extremadamente grandes se convierta cada vez más en la norma, en lugar de algo novedoso y emocionante—, el término «Big Data» podría, en efecto, dejar de usarse.
Lo cierto es que el Big Data no apareció de la noche a la mañana. Desde que inventamos el almacenamiento digital de datos en los años 60, la cantidad de datos con la que trabajamos ha aumentado exponencialmente con el tiempo.
Incluso antes de eso, si de verdad quieres remontarte hasta el principio, las civilizaciones antiguas se esforzaban por acumular tanto conocimiento como podían en grandes bibliotecas.
Nuestro deseo y nuestra capacidad de recopilar y analizar información parecen habernos distinguido siempre de los demás animales, y no van a desaparecer pronto.
Así pues, el valor de la información —los datos— siempre ha sido evidente. Sin embargo, durante el último medio siglo, sin duda hemos experimentado una rápida aceleración de nuestra capacidad para almacenar mayores cantidades de datos y analizarlos de formas más inteligentes. Primero, con la irrupción del almacenamiento digital y los microprocesadores en todos los ámbitos de la sociedad; luego, con Internet y los teléfonos inteligentes; y ahora, con los dispositivos ponibles.
Sin duda, hay mucha expectación en torno al Big Data. Grandes nombres y marcas que han irrumpido en el mercado se han beneficiado de ello, promoviendo sus propias ideas sobre lo que significa el Big Data y cómo se debe abordar.
Donde hay expectación, hay mucho humo. Esto es especialmente cierto en el mundo tecnológico, donde quienes se suben primero al tren pueden ganar enormes cantidades de dinero. No todo lo que surge en los primeros días de algo tan transformador como la «revolución del Big Data» resistirá el paso del tiempo.
Supongo que la mayoría de mis lectores probablemente tienen edad suficiente para recordar la última década del siglo pasado, cuando Internet se hizo realmente popular.
Quienes habíamos crecido usando ordenadores nos dimos cuenta enseguida de lo revolucionario que iba a ser: de que, de hecho, nada volvería a ser igual. Pero los expertos de fuera del mundo tecnológico, algo recelosos de las grandilocuentes afirmaciones que se hacían, insistieron durante mucho tiempo en que era una moda pasajera.
Muchos vieron el estallido de la burbuja puntocom como una confirmación de esa creencia. Pero, aunque mucha gente perdió mucho dinero, Internet, como todos sabemos, perduró.
En la era digital, otros términos han ganado popularidad para luego caer en desuso a medida que los principios que representan se incorporan a las prácticas empresariales cotidianas, como los sistemas de información para la gestión o la inteligencia empresarial. Simplemente se integran en la vida empresarial diaria hasta tal punto que ya no necesitamos nombres específicos para ellos.
Así que, aunque dentro de 10 años la terminología quizá haya cambiado, seguiremos hablando de datos, de análisis y de las valiosas conclusiones que obtenemos al combinarlos.
Por eso, cuando alguien te diga que «el Big Data es solo una moda pasajera», lo que quiere decir es que ya no necesitaremos esa etiqueta. La estrategia, la recopilación, el almacenamiento y el análisis de datos han llegado para quedarse. También perdurarán las empresas lo bastante perspicaces como para aprovechar el momento mientras la oportunidad está en su apogeo.
Este artículo se publica en colaboración con Smart Data Collective. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: Bernard Marr es un experto en macrodatos y analítica reconocido internacionalmente. Es un autor de libros de negocios superventas, conferenciante principal y consultor en estrategia, gestión del rendimiento, analítica, KPI y macrodatos.
Imagen: Una ilustración muestra la proyección de un código binario sobre un hombre que sostiene un ordenador portátil. REUTERS
