¿Qué haría falta para introducir una vacuna en 126 países —incluidos aquellos con los sistemas de salud más débiles del mundo— en dos años y medio?
Hace dieciocho meses recibimos precisamente esa petición: ¿podríamos coordinar los esfuerzos para apoyar a más de 120 países en la incorporación de la vacuna antipoliomielítica inactivada inyectable (IPV) a sus programas de inmunización sistemática antes de que terminara 2015?
La magnitud de la planificación, la coordinación y la colaboración que exigía semejante iniciativa no tenía precedentes. Aún no se había confirmado la disponibilidad de recursos. Todavía no había vacunas suficientes a un precio asequible. Los países ya habían planificado otras prioridades. Decir que era una tarea abrumadora sería quedarse corto. ¿Cómo podíamos hacerlo realidad?
Contábamos con pruebas sólidas que respaldaban esta orientación, documentadas en el Plan Estratégico Mundial para la Fase Final, y con una históricadeclaración de la Asamblea Mundial de la Salud que declaró la erradicación de la polio una emergencia programática. Actuamos con rapidez y reunimos una coalición de socios fundamentales: CDC, Rotary International, Gavi, la Fundación Bill y Melinda Gates (BMGF), el Grupo de Trabajo para la Salud Mundial (TFGH), UNICEF y la OMS, conocidos ahora colectivamente como el Grupo de Gestión de los Sistemas de Inmunización (IMG). En los últimos 18 meses, el IMG ha involucrado a más de 150 personas en los ámbitos mundial y regional que, juntas, trabajan por el mismo formidable objetivo.
Para acabar con la polio es necesario coordinar una transición de las vacunas que se lleve a cabo simultáneamente en todo el mundo. Sobre la base de los éxitos logrados hasta ahora en la erradicación, tenemos previsto empezar a retirar gradualmente la vacuna antipoliomielítica viva atenuada oral (OPV) a principios de 2016. La coordinación de esta transición exige una preparación y una gestión de riesgos considerables. Para garantizar una mayor protección contra el poliovirus y reforzar la inmunidad de la población, se ha pedido a todos los países que actualmente solo utilizan OPV en sus programas de inmunización que añadan al menos una dosis de IPV a sus calendarios de inmunización, a fin de ayudar a mitigar los posibles riesgos relacionados con la retirada de la OPV.
Una alta cobertura de inmunización también es un componente esencial del Plan para la Fase Final. El impulso para acabar con la polio brinda la oportunidad de examinar los sistemas de inmunización para que podamos llegar a los niños del mundo que menos vacunas reciben con muchas vacunas que salvan vidas, incluidas las vacunas contra la polio. Nuestros colegas y socios trabajan estrechamente con los países para determinar cómo el proceso de incorporación de la IPV puede contribuir a mejorar el desempeño general de sus programas de inmunización y documentar sus experiencias y aprendizajes para futuras consultas. Aprovechar el personal, las lecciones y la infraestructura existentes, financiados para combatir la polio, a fin de ayudar a administrar otras vacunas es un ejemplo de cómo nuestros esfuerzos de erradicación pueden contribuir a mejorar los programas de inmunización.
Entonces, ¿en qué punto estamos ahora, cuando queda poco más de un año?
Ya se han asegurado los elementos fundamentales: los donantes han acordado prestar el apoyo financiero necesario a los países que no pueden costear por sí mismos la introducción de la IPV; Gavi ha elaborado un proceso de solicitud acelerado para los países; los fabricantes de vacunas han ofrecido precios más bajos; y los socios, bajo el liderazgo de la OMS y UNICEF, están brindando apoyo técnico a los países. Ya se dispone de una amplia variedad de información, herramientas y plantillas en línea, sobre ámbitos como la planificación de la introducción de la IPV, la cadena de suministro y la logística, la comunicación y la capacitación de los trabajadores de la salud.

Figura 1. Estado de la planificación nacional para la introducción de la IPV. Hay disponible una versión más grande de este mapa en el sitio web de la IPV.
Lo que al principio parecía abrumador ahora parece posible. Gracias a la participación de todos los socios, se espera que los 126 países introduzcan al menos una dosis de IPV en sus calendarios de inmunización sistemática antes de que termine 2015 (véase la Figura 1).
La combinación de coordinación mundial y regional con la participación a nivel nacional ha sido fundamental para nuestro éxito hasta la fecha, pero hacemos un seguimiento cuidadoso de los avances porque sabemos que 2015 será un año crucial: los países deben pasar de la planificación a introducir efectivamente la vacuna, y eso no es poca cosa. Es imprescindible mantener los esfuerzos y el apoyo continuo a los países durante esta transición, y los avances hasta la fecha son alentadores. La introducción de la IPV en todos los países que solo utilizan OPV es un paso fundamental en esta dirección. Con la dedicación de nuestros países y socios, confiamos en que lo lograremos.
Este artículo se publica en colaboración con Impatient Optimists. Su publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: El Dr. Jos Vandelaer es el jefe del programa mundial de inmunización de UNICEF, con sede en Nueva York, EE. UU. Michel Zaffran es el coordinador del equipo del Programa Ampliado de Inmunización (EPI) de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Imagen: En un laboratorio de Múnich se almacena material genético humano, el 23 de mayo de 2011. REUTERS/Michael Dalder.
