Tras 13 años de independencia, Timor-Leste ha logrado enormes avances desde que quedó devastado por el conflicto: ha retirado dinero del Fondo Petrolero y lo ha canalizado a través del presupuesto para atender necesidades de desarrollo urgentes. La eficacia de este proceso se refleja en la reducción a casi la mitad de las tasas de mortalidad infantil y de niños; en la duplicación de la matrícula escolar y del acceso a la electricidad; en un crecimiento económico que supera al de sus vecinos regionales; en una mayor participación ciudadana y en el fortalecimiento gradual de las instituciones estatales, todo lo cual se traduce en una vida mejor para los timorenses de hoy.
Como país exportador de petróleo, Timor-Leste ha creado un sistema de categoría mundial para gestionar los ingresos derivados de los recursos, que incluye el Fondo Petrolero, donde se reúne toda la riqueza petrolera en activos financieros invertidos en el extranjero, y una norma para retirar de forma sostenible ingresos del Fondo con los que financiar el presupuesto, de manera que el Fondo se mantenga intacto para las generaciones futuras. Los ingresos de las exportaciones de petróleo han aportado más de 16.000 millones de dólares al Fondo para las generaciones futuras, que también actúa como amortiguador de la economía frente a la inestabilidad económica derivada de la volatilidad de los precios del petróleo y de los ingresos petroleros.
El Fondo Petrolero se gestiona de conformidad con las mejores prácticas de los Principios de Santiago, y tiene el potencial de financiar políticas públicas que incidan en el desarrollo y, en última instancia, reduzcan las tasas de pobreza. Sin embargo, depender de los ingresos del petróleo no está exento de riesgos.
En 2014, los precios mundiales del petróleo cayeron inesperadamente más de un 45%, de 108,4 dólares por barril en junio de 2014 a 60,7 dólares en diciembre de 2014, y desde entonces han seguido bajando. Para poner esta caída en perspectiva, en los últimos 30 años los precios del petróleo solo han caído más de un 30% en un período de seis meses en cinco ocasiones.
El petróleo se ha convertido en una parte esencial de la economía: representa el 99% de los ingresos de exportación de Timor-Leste, el 80% del PIB y el 93% de los ingresos públicos totales; una parte de estos, a su vez, financiará el 85% del presupuesto estatal del ejercicio fiscal 15.
Al mismo tiempo, Timor-Leste cuenta con una de las reservas probadas de petróleo más pequeñas entre los países productores. Timor-Leste ya ha extraído el 70% de las reservas de petróleo, gas y condensados de los dos yacimientos, Bayu-Undan y Kitan, que se encuentran actualmente en producción. Otro yacimiento conocido, Greater Sunrise, contiene principalmente gas, pero sigue sujeto a una disputa sobre los métodos de producción y las fronteras marítimas.
Pese a esta dependencia singular, el impacto de la reciente caída de los precios del petróleo podría ser más limitado de lo que muchos creen, gracias a:
El Fondo Petrolero y la norma fiscal asociada
Los supuestos conservadores sobre los precios del petróleo en las previsiones económicas y fiscales del Gobierno
El hecho de que ya se haya explotado la mayor parte del petróleo de los yacimientos actuales.
Sin embargo, la caída de los precios ha agravado los riesgos, ya de por sí importantes, para la sostenibilidad fiscal a largo plazo de Timor-Leste, mientras sigue aumentando el consumo y la inversión públicos muy por encima de los ingresos internos. Una caída de los precios del petróleo a 62,4 dólares por barril en 2015 y a 65,2 dólares en 2016 podría traducirse en un déficit del saldo fiscal global equivalente al 3,7% del PIB no petrolero, el primero desde que se extrajo petróleo por primera vez en Timor-Leste. Antes de la caída de los precios, se esperaba que el saldo se mantuviera en superávit hasta 2020.
Una caída de los precios del petróleo a 62,4 dólares por barril en 2015 y a 65,2 dólares en 2016 podría traducirse en un déficit del saldo fiscal global equivalente al 3,7% del PIB no petrolero, el primero desde que se extrajo petróleo por primera vez en Timor-Leste. Antes de la caída de los precios, se esperaba que el saldo se mantuviera en superávit hasta 2020.
En el presupuesto rectificativo del ejercicio fiscal 15, aprobado recientemente para reflejar la nueva estructura del sexto Gobierno constitucional, no se redujo el gasto previsto para tener en cuenta la disminución de los retiros sostenibles del Fondo Petrolero. El ejercicio fiscal 16 ofrece la oportunidad de devolver el gasto al nivel de 1.300 millones de dólares, considerado sostenible antes de la reciente caída de los precios del petróleo.
Es importante reconocer los riesgos que conlleva la dependencia continuada de los recursos. El desafío fundamental para Timor-Leste sigue siendo cómo garantizar la diversificación de la actividad económica, del sector público al privado y del petróleo a sectores como la agricultura, la pesca y el turismo. El Fondo Petrolero seguirá desempeñando un papel fundamental en la financiación de infraestructura esencial y del desarrollo del capital humano para facilitar esta diversificación, lo que exige que el gasto público sea de la máxima calidad.
El primer ministro de Timor-Leste, el Dr. Rui Maria Araujo, comprende la vulnerabilidad de la economía de su país ante los shocks de los precios mundiales del petróleo. En un discurso pronunciado a principios de este año instó a que, ahora más que nunca, las inversiones del Gobierno sean eficientes.
El Plan Estratégico de Desarrollo (2011 – 2030) del país contiene las políticas adecuadas para abordar el desafío de la diversificación mediante la inversión. Presenta un plan para alcanzar la condición de país de ingreso mediano alto, con una población segura, bien educada y saludable, para 2030. Sin embargo, la plena implementación del Plan Estratégico de Desarrollo podría hacer que Timor-Leste tuviera más activos de infraestructura que muchos otros países de ingreso mediano alto.
Un artículo interesante publicado en el Foro Económico Mundial se titula Cómo utilizar el petróleo barato para crear un futuro sostenible.
En él, el economista jefe Kaushik Basu afirma: «Con el enfoque adecuado, la volatilidad de los precios del petróleo de hoy podría convertirse en un punto de inflexión fundamental en el camino hacia un futuro más sostenible, caracterizado por la prosperidad compartida y avances genuinos en la reducción de la pobreza. El rumbo que debemos tomar está claro».
Para el Gobierno de Timor-Leste, este «punto de inflexión fundamental» también puede servir de recordatorio de la buena fortuna que tuvo el país al explotar los yacimientos petrolíferos de Bayu-Undan y Kitan durante un período de precios mundiales del petróleo elevados, y quizá acelere así el regreso a niveles de gasto y retiros del Fondo Petrolero más sostenibles, que el Ministerio de Finanzas viene defendiendo desde hace tiempo. Por último, podría ser necesario mejorar el control del sistema de medición de la electricidad para que todos los usuarios paguen por la electricidad y poner fin a los costosos subsidios.
A partir de la afirmación de Basu, ¿cómo podemos convertir la caída de los precios del petróleo en una oportunidad económica y social sostenible? ¿Y podemos aprovecharla para reducir nuestra dependencia del petróleo y de otros combustibles fósiles? Si podemos, el futuro de Timor-Leste será aún más prometedor.
Este artículo se publica en colaboración con el blog East Asia & Pacific on the rise del Banco Mundial. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: Joao Dos Santos se incorporó al equipo de comunicaciones del Banco Mundial en Timor-Leste en enero de 2011.
Imagen: Un trabajador baja las escaleras de un tanque de petróleo. REUTERS/Umit Bektas.
