Cómo la lucha contra el ébola ayudará a abordar otras enfermedades

Cómo la lucha contra el ébola ayudará a abordar otras enfermedades
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Científicos que combatían el brote de ébola del año pasado utilizaron el poder de la secuenciación genética para desvelar los secretos del virus mortal, y ahora están haciendo lo mismo con una enfermedad similar y mucho más prevalente: la fiebre de Lassa.

Dirigido por Pardis Sabeti, de Harvard, un equipo internacional de investigadores secuenció los genomas de cientos de muestras de fiebre de Lassa recogidas de pacientes en África y descubrió que, a diferencia del ébola, que se transmite con mayor frecuencia por contacto humano, los casos de Lassa proceden en gran medida del contacto con roedores infectados. El estudio se describe en un artículo publicado el 13 de agosto en Cell.

“Con el ébola, se produce un primer salto zoonótico y después existe una cadena de transmisión constante de humano a humano”, afirmó el investigador Kristian Andersen, antiguo becario posdoctoral del Broad Institute y actualmente profesor adjunto del Instituto de Investigación Scripps. “La mayoría de los nuevos pacientes de ébola contraen la enfermedad de otros pacientes, por lo que el foco debe estar en el aislamiento para romper esa cadena.

“Pero en el caso de Lassa es muy distinto”, prosiguió. “Lo que descubrimos es que cada paciente que llega es un nuevo salto zoonótico. Así que cada paciente de Lassa que vemos, creemos que … se infectó a partir del reservorio de roedores.”

En consecuencia, lo que funciona para frenar la propagación de una enfermedad no es eficaz contra la otra.

“Si se observan los síntomas clínicos, son bastante similares, pero los virus en sí son muy diferentes, y su comportamiento también es distinto … y por ello la forma en que intervenimos es diferente”, afirmó. “En el caso de Lassa, nuestro foco debe estar en prevenir ese salto zoonótico.”

El equipo comenzó a trabajar en Lassa hace varios años, desarrollando técnicas (en particular, la idea de secuenciar el genoma del virus para entender cómo se transmite), que sentaron las bases de su investigación sobre el ébola.

El interés del laboratorio de Sabeti por Lassa surgió después de que una investigación detectara señales de selección que sugerían que los humanos podrían haber desarrollado una resistencia genética a la enfermedad, explicó Andersen.

“Cuando un paciente llega con Lassa, se toma una muestra de sangre con fines diagnósticos”, afirmó. “Utilizamos lo que queda y desarrollamos métodos para secuenciar el virus y analizar los resultados.”

Entre esos resultados hubo algunas sorpresas, en particular la idea de que ciertas personas podrían estar infectadas con Lassa mucho antes de presentar síntomas.

“Hay datos que sugieren que algunas personas (quizá alrededor del 5 por ciento de nuestros pacientes) han portado el virus durante meses en lugar de semanas”, afirmó Andersen.

Esa aparente inmunidad, según Andersen, podría estar relacionada con una infección previa. Como la infección anterior produjo anticuerpos contra la enfermedad, el sistema inmunitario del paciente combate inicialmente la reinfección. Sin embargo, con el tiempo, las mutaciones del virus pueden permitirle escapar de los anticuerpos, de modo que pueda replicarse y causar la enfermedad.

Es un proceso que los investigadores esperan comprender mejor, según Andersen, en parte trabajando con clínicos para garantizar que sus datos se utilicen tanto en el diagnóstico como en el desarrollo de posibles vacunas contra Lassa.

“Una cosa que muestra este artículo es que Lassa es muy diversa”, afirmó Andersen. “Es algo que debemos tener en cuenta al intentar desarrollar cualquier vacuna. Desde una perspectiva genética, Lassa en Sierra Leona es muy distinta de Lassa en Nigeria, así que quizá debamos pensar en una estrategia de vacunación específica para cada país.”

Lo que está claro, según Andersen, es que la secuenciación genética representa una nueva y poderosa arma contra la enfermedad.

“Ya no estamos adivinando, estamos examinando datos sólidos”, afirmó. “La llegada de la secuenciación genética nos permite detectar la presencia de estos virus, pero también entender cómo se transmiten, cómo se propagan y cómo cambian con el tiempo.”

Este artículo se publica en colaboración con el Harvard Gazette. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autor: Peter Reuell es redactor del personal de Harvard.

Imagen: Trabajadores sanitarios se ponen equipo de protección antes de entrar en una zona de cuarentena en un centro de la Cruz Roja en la localidad de Koidu, distrito de Kono, en el este de Sierra Leona. REUTERS/Baz Ratner

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