¿Cómo han evolucionado los riesgos globales?

¿Cómo han evolucionado los riesgos globales?
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El informe Global Risks —publicado por el Foro Económico Mundial desde 2006 y, en el marco de una alianza estratégica con Zurich Insurance Group, con esta entidad como uno de los principales proveedores de contenido desde 2008— se concibió como una colaboración de 10 años para identificar y evaluar amenazas y desafíos a corto plazo, de modo que los líderes y responsables de formular políticas pudieran desarrollar una mitigación más eficaz de los riesgos globales. La edición de este año, Global Risks 2015, será publicada por el Foro Económico Mundial el 15 de enero.

Aunque este informe anual nunca pretendió ser una bola de cristal, sí ha detectado muchas corrientes subyacentes que más tarde han salido a la superficie. Las tablas muestran los cinco principales riesgos en cuanto a probabilidad e impacto para cada año entre 2007 y 2014 (en 2006 no se clasificaron los riesgos). Estos son algunos ejemplos de preocupaciones que se hicieron realidad:

En el informe de 2007, medio año antes de que se acelerara el impago de las hipotecas de alto riesgo, el colapso de los precios de los activos se identificó como uno de los cinco principales riesgos globales tanto por probabilidad como por impacto. El colapso de los precios de los activos provocó una recesión que fue la peor desde la Gran Depresión, con una caída del producto interno bruto de EE. UU. de más del 5 % respecto de su máximo anterior a la recesión, 8,8 millones de empleos perdidos y 19,2 billones de dólares de riqueza de los hogares evaporados, según el Tesoro de EE. UU. A escala mundial, la producción mundial bruta se desaceleró al 3 % en 2008, frente al 5,1 % en 2007. Los efectos fueron más intensos al año siguiente, cuando la economía mundial se contrajo un 0,6 %.

Los efectos en cadena de la recesión se señalaron desde el informe de 2007 en adelante, que advertía repetidamente sobre los riesgos adicionales que las crisis fiscales planteaban para la economía mundial. Las advertencias se intensificaron a partir de 2009, cuando las crisis fiscales se incorporaron cada año a los cinco principales riesgos globales, con un impacto potencial estimado en torno a 1 billón de dólares. Las crisis fiscales de Grecia, Irlanda y Portugal llevaron a rescates por un total combinado de 273.000 millones de euros por parte de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional entre 2010 y 2011.

Las subidas bruscas del precio del petróleo figuraron entre los principales riesgos globales en 2007 y 2008; efectivamente, el precio del petróleo pasó de 60 dólares por barril a principios de 2007 a casi 100 dólares al final del año, alcanzó los 145 dólares en julio de 2008 (un máximo que no se ha vuelto a alcanzar desde entonces) y luego cayó por debajo de los 40 dólares al final de ese año.

Uno de los factores que influyeron en los precios del petróleo fue la demanda de la pujante economía de China. El riesgo de que la economía china se enfriara, considerado uno de los principales riesgos entre 2007 y 2010, no se materializó en la medida temida: el crecimiento fue inferior al 6 %. Se calculó que un posible «aterrizaje brusco» de China podría ocasionar una pérdida potencial de 1 billón de dólares en el PIB mundial, dada la importancia de ese país en la economía global. En cambio, como señala el informe de 2010, China sorteó con éxito la crisis financiera y la recesión mundial, moderando el crecimiento de su PIB desde tasas de dos dígitos hasta un 7,7 % más sostenible.

Las inundaciones fueron uno de los principales riesgos en 2011, año que, lamentablemente, resultó ser el de las inundaciones masivas en Tailandia y Australia, así como de inundaciones con periodo de retorno de 100 años en América del Norte. Las tormentas y los ciclones también fueron uno de los principales riesgos ese año, en el que el huracán Irene causó daños por valor de 7.300 millones de dólares en gran parte del Caribe y la costa este de EE. UU. Las inundaciones y los fenómenos meteorológicos extremos son un problema constante y ocurren cada año en alguna parte del mundo. Sin embargo, que ocuparan los dos primeros puestos en cuanto a probabilidad en el informe de 2011 demuestra que se reconocía su potencial para perturbar las cadenas de suministro y afectar a la economía mundial, por no hablar de las consecuencias humanas y financieras inmediatas.

Los expertos del informe de 2007 prestaron atención desde muy pronto al creciente ritmo de las ciberamenazas. La interrupción de infraestructuras críticas de información encabezó la lista de riesgos probables en 2007, tres años antes de que el virus Stuxnet se conociera públicamente en 2010. La amenaza reapareció en 2014 y, meses después, algunas empresas de servicios públicos estadounidenses informaron de presuntos ciberataques, que lograron aislarse. Los ciberataques también cobraron importancia en Global Risks 2012 y 2014. De hecho, los ataques dirigidos aumentaron un 42 % en 2012 respecto del año anterior, según Symantec. Las consecuencias, tanto en número de brechas como en costos, han seguido aumentando cada año.

Con la publicación de la décima edición del informe, una mirada a los años anteriores muestra la evolución no solo de desafíos específicos, sino también de amplias categorías de riesgos. Los riesgos económicos, predominantes hasta 2010, dieron paso a las preocupaciones ambientales a partir de 2011, especialmente en cuanto a probabilidad. Los riesgos tecnológicos han resurgido. El consenso de los expertos, que ha sido un canario en la mina de carbón sorprendentemente certero, puede ayudarnos a prepararnos mejor para afrontar estos riesgos crecientes.

La edición de 2015 del Informe Global Risks se publicará el 15 de enero.

Este artículo se publica en colaboración con Zurich. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autora: Catherine Bolgar es colaboradora de Zurich.

Imagen: La imagen de los satélites GOES-13 y GOES-15 de la NOAA, tomada el 31 de marzo de 2014 y publicada el 1 de abril de 2014, muestra los sistemas de baja presión en el océano Pacífico oriental, sobre el centro de Estados Unidos y en el océano Atlántico oriental. REUTERS.

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