Cómo los esfuerzos para desarrollar vacunas contra la COVID-19 podrían ayudar a vencer otras enfermedades

A man wearing a face mask stands next to a board showing the progress of developing an mRNA type vaccine candidate for the coronavirus disease (COVID-19) during a news conference at the National Primate Research Center of Chulalongkorn University in Saraburi province, Thailand, June 22, 2020. REUTERS/Athit Perawongmetha - RC29EH91GIEK
A man stands next to a board showing the progress of developing an mRNA type COVID-19 vaccine candidate, Saraburi province, Thailand, June 22, 2020.Image: REUTERS/Athit Perawongmetha - RC29EH91GIEK
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  • Una forma propuesta de inmunización contra la malaria utiliza un enfoque basado en ARN similar al de las vacunas contra la COVID-19.

  • Los métodos de «vector viral» utilizados para frenar la pandemia también podrían dar lugar a vacunas para otros fines.

  • Los logros en la vacunación contra la COVID-19 podrían aplicarse a enfermedades que matan a millones de personas al año.

Podría haber pasado desapercibido entre una serie de noticias alentadoras sobre los avances de las vacunas contra la COVID-19, pero un informe apareció la semana pasada sobre un posible avance para derrotar otra enfermedad que nos ha azotado al menos desde los tiempos de Hipócrates – y sigue matando a más de 400.000 personas al año.

El método de inmunización contra la malaria detallado en el informe eludiría una proteína que inhibe las células T de memoria necesarias para que una vacuna sea eficaz. Para ello, utilizaría el ARN – la molécula multifacética presente en cualquier célula biológica – para indicar al organismo cómo fabricar la proteína problemática a fin de poder combatirla.

Los métodos basados en ARN han sido la base de las vacunas contra la COVID-19 desarrolladas por Pfizer-BioNTech y Moderna. Ahora, la posible aplicación de la tecnología basada en ARN a la inmunización contra la malaria es solo una de las formas en que la investigación en vacunas, impulsada para frenar la pandemia, podría ayudar a derrotar otras enfermedades mortales.

Además de la malaria, la investigación podría impulsar los esfuerzos para inmunizar contra enfermedades como el VIH y la tuberculosis.

La malaria ha sido un desafío especialmente espinoso. Aunque ya se ha desarrollado una vacuna («RTS,S»), algunos han cuestionado su valor, ya que los ensayos muestran que solo puede prevenir alrededor de cuatro de cada 10 casos.

Las muertes causadas por la malaria han disminuido en los últimos años, pero los expertos afirman que se debe hacer más para abordar una de las principales causas de muerte en niños menores de 5 años. La enfermedad también ha afectado de forma desproporcionada a África, donde 94% de los casos y muertes se produjeron en 2019.

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Las vacunas han tradicionalmente estado hechas con el virus al que van dirigidas –aunque en una forma inofensiva– para señalar previamente ese virus al sistema inmunitario del organismo.

Los métodos más recientes adoptan un enfoque más específico. Aunque la tecnología basada en ARN se utiliza en algunas vacunas contra la COVID-19, otras son vectores virales que utilizan ADN para desencadenar una respuesta inmunitaria frente a las proteínas del coronavirus (entre los ejemplos está la vacuna contra la COVID-19 de Johnson & Johnson autorizada recientemente en Estados Unidos).

En última instancia, este método de vector viral podría facilitar el desarrollo de vacunas adicionales para enfermedades como el Zika y la gripe.

El método ya se ha utilizado para desarrollar una vacuna contra el ébola aprobada para su uso a finales de 2019. Sin embargo, un fracaso notable fue un intento, hace más de una década, de una vacuna de vector viral contra el VIH, el virus que causa el SIDA, que no proporcionó ninguna protección frente a la infección.

El número estimado de muertes relacionadas con el SIDA disminuyó un 39% entre 2010 y 2019, pero no se alcanzará una meta de 500.000 muertes o menos para 2020, a pesar del mayor acceso a la terapia antirretroviral. Los expertos han advertido de que la respuesta mundial al SIDA podría retroceder una década o más, según lo mucho que la COVID-19 interrumpa los servicios de VIH.

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Para tener más contexto, a continuación se presentan enlaces a lecturas adicionales de la plataforma de Inteligencia Estratégica del Foro Económico Mundial:

  • El cambio climático ha hecho, en cierto modo, más urgente la necesidad de una vacuna eficaz contra la malaria. Según este informe, el calentamiento global significa que las zonas templadas ya no están a salvo de la enfermedad. (Asia Global Institute)

  • Este artículo sostiene que, para recuperar una «reserva de buena voluntad» hacia Estados Unidos que se ha agotado desde el fin de la Guerra Fría, el país debería poner a disposición de forma gratuita la propiedad intelectual y el saber técnico necesarios para fabricar y distribuir las vacunas contra la COVID-19. (Niskanen Center)

  • La malaria puede ser difícil de diagnosticar, lo que puede llevar a un tratamiento excesivo, lo que a su vez puede dar lugar a una malaria resistente a los medicamentos. Según este informe, una nueva prueba que detecta las propiedades magnéticas en la sangre infectada por malaria podría ayudar a resolver este problema. (Science Daily)

  • Entonces, ¿es más deseable una vacuna contra la COVID-19 basada en ARNm que ha demostrado una eficacia del 95% que una variante de vector viral que ha mostrado una eficacia del 70%? Según este informe, la respuesta no es tan sencilla. (Nature)

  • Entra en juego la nanotecnología. Una prometedora nueva vacuna candidata contra la COVID-19 que utiliza nanotecnología ha mostrado una gran eficacia, según este informe, y podría ser «termoestable» y, por tanto, más fácil de transportar y almacenar que las vacunas actualmente autorizadas. (Science Daily)

  • La historia de cómo el único alcalde negro de Nueva York abordó tanto el VIH/SIDA como la tuberculosis durante su mandato en los años noventa debe contarse y volver a contarse, según este análisis, para ofrecer una guía sobre el lugar que la ciencia debe ocupar en crisis como la de la COVID-19. (STAT)

  • Un estudio reciente ha previsto que las interrupciones de los servicios de pruebas y tratamiento del VIH debido a la COVID-19 en Estados Unidos podrían provocar aumentos del 11% tanto en las nuevas infecciones por VIH como en las muertes relacionadas con el VIH en un periodo de un año. (Imperial College London)

En la plataforma Inteligencia Estratégica, puede encontrar fuentes de análisis de expertos relacionados con vacunación, ciencia y cientos de temas adicionales. Deberá registrarse para poder verlos.

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