¿Cómo puede todo el mundo, en todas partes, obtener suficientes alimentos nutritivos? Un chef famoso, el presidente del Grupo Banco Mundial, un cultivador de hongos de Zimbabwe y un defensor de la «gastronomía social» exploraron formas de acabar con el hambre y afrontar los desafíos alimentarios en un evento, El futuro de la alimentación, celebrado antes de las Reuniones de Primavera de 2015 del Grupo Banco Mundial y el FMI.
Unos 800 millones de personas se acuestan con hambre todas las noches. Para 2050, habrá 9.000 millones de personas a las que alimentar en el mundo. La productividad agrícola tendrá que mejorar, afirmó Jim Yong Kim, presidente del Grupo Banco Mundial.
Entonces, ¿cómo pueden ayudar chefs como David Chang, fundador del restaurante Momofuku?
Una manera es aprovechar sus talentos para «redefinir lo comestible», afirmó Chang. Aproximadamente un tercio de todos los alimentos —una cifra estimada de 1.300 millones de toneladas al año— se desecha. Gran parte de los alimentos desperdiciados podría haberse aprovechado. También hay otros alimentos potenciales a la espera de ser descubiertos, dijo.
«Probablemente, la mejor manera de reducir el hambre en el mundo sea aprovechar mejor los recursos y ser mucho más frugales», afirmó Chang. «Creo que ese es el problema que tenemos delante y, como chefs, intentamos preparar platos deliciosos con ingredientes que normalmente no lo son, usando técnicas como la fermentación».
El conocimiento y la concienciación son fundamentales, añadió. «Cuanto más se respeta el proceso de cultivo y preparación de los alimentos, menos se desperdicia… Al fin y al cabo, hay que preocuparse por los alimentos; y cuanto más te importan, más deliciosos son».
Aunque se han logrado avances en los últimos 15 años, los países de ingresos bajos siguen sufriendo altos índices de hambre y pobreza. La tasa de pobreza extrema en los países de ingresos bajos fue del 48% en 2010; la tasa de hambre fue del 28%.
Un nuevo informe, «Acabar con la pobreza y el hambre para 2030: una agenda para el sistema alimentario mundial», insta a socios clave, coaliciones y alianzas a unirse para ayudar a «orientar la evolución del sistema alimentario mundial con el fin de acabar de forma permanente con la pobreza y el hambre para 2030».
Con ese fin, el Grupo Banco Mundial está explorando formas de fomentar un sistema alimentario sostenible, entre ellas garantizar una agricultura más inteligente desde el punto de vista climático, mejorar los resultados nutricionales y ayudar a los agricultores a acceder a los mercados.
«Nos comprometemos a recurrir a los grandes chefs del mundo para que aporten ideas sobre cómo alimentar al mundo», afirmó Kim. «Nos alegra saber que hay muchos chefs comprometidos con las mismas tareas».
Otros ponentes expresaron su apoyo a la idea de un suministro de alimentos más sostenible. Mark Emil Hermansenrepresentó a la organización sin fines de lucro con sede en Copenhague MAD, cuya misión es construir un mundo mejor a través de una comida mejor.David Hertz, chef y fundador de Gastromotiva, ayuda a jóvenes marginados de las favelas de Brasil a aprender habilidades culinarias, incorporarse al mundo laboral e incluso convertirse en emprendedores en sus comunidades.
Chido Govera, fundadora de la Fundación Future of Hope, quedó huérfana a los 7 años en Zimbabwe y, a los 10 años, la animaron a casarse con un hombre 30 años mayor que ella para que tuviera suficiente para comer. En cambio, aprendió a cultivar hongos y hoy enseña a cientos de personas en África, India y Colombia a cultivar este alimento nutritivo.
«Lo que creo personalmente es que la producción de alimentos debe estar en manos de todos», afirmó Govera.
Juergen Voegele, director sénior de la Práctica Global de Agricultura del Grupo Banco Mundial, dijo que el sistema alimentario debe alimentar a «todos, en todas partes, todos los días».
«Necesitamos mejores sistemas alimentarios en todos los países. Necesitamos mejores resultados nutricionales y sistemas alimentarios que sean fundamentalmente más sostenibles», afirmó.
«Algunos me han preguntado por qué estamos conversando con un chef», dijo Voegele. «Es porque es asunto de todos. Concierne a los productores, los comerciantes, los fabricantes y los cocineros, nutricionistas y expertos en alimentos de este mundo, así como a los consumidores. Todos tenemos un papel que desempeñar».
Este artículo se publica en colaboración con el blog Voices del Banco Mundial. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autora: Donna Barne es consultora del Banco Mundial.
Imagen: Clientes eligen verduras en un supermercado de Hanoi. REUTERS/Kham.
