Los creadores independientes y las comunidades comprometidas son el futuro del periodismo

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  • La industria de los medios se vio muy afectada por el declive económico provocado por la COVID-19, pero la pandemia también aceleró la digitalización y empujó a los periodistas a convertirse en creadores de contenido independientes.

  • El auge de plataformas como Substack y Supercast está brindando a los corresponsales formas sin precedentes de monetizar sus relaciones directas con el público.

  • Esto permite a reporteros y escritores crear comunidades de gran implicación en torno a sus realidades locales o intereses de nicho.

  • El periodismo independiente y de pequeña escala puede prosperar en un mundo impulsado por los contenidos, liderado por YouTubers y podcasters aficionados, que crea nuevas oportunidades de colaboración cruzada.

Las suscripciones de pago a creadores de contenido en plataformas como Twitch, YouTube, e incluso Only Fans, se han disparado, aunque la contracción económica provocada por la pandemia de COVID-19 golpeó duramente a la industria mediática mundial.

En septiembre de 2020, Accenture pronosticó que el gasto mensual mundial de los hogares en medios y entretenimiento en 2022 será entre un 30-40 % menor, debido a la pandemia de COVID-19. Esto también lo recogió el informe Future of Media , en el que se señalaban niveles acelerados de consumo de medios digitales a medida que disminuían los canales tradicionales.

El periodismo tradicional corre el riesgo de convertirse en una víctima de la transformación digital, en lo que podría ser un cambio profundo y permanente en la forma de informar sobre las noticias. Plataformas como Substack, un sistema de distribución de boletines en el que los reporteros pueden prescindir de intermediarios y crear publicaciones de pago para su audiencia; y Supercast, una startup con sede en Vancouver que ofrece servicios similares pero para podcasts, están dando a los periodistas las herramientas para crear contenido en el mismo ámbito en el que prosperan los YouTubers y streamers.

Incluso gigantes de las redes sociales como Facebook y Twitter, que dependen de un modelo de intercambio de contenidos en plataformas donde pueden someter las noticias a sus algoritmos, están trabajando en servicios de pago para periodistas profesionales.

Medios tradicionales rezagados

Más de 37 mil reporteros perdieron sus empleos en Estados Unidos durante 2020. En Chile, el segundo periódico más grande dejó de imprimir a diario y optó por publicar solo los fines de semana.

Pero no solo los propietarios de medios se han visto gravemente afectados, también los periodistas. The Journalism and the Pandemic Project, una iniciativa de investigación colaborativa del International Center for Journalists (ICFJ) y del Tow Center for Digital Journalism de la Universidad de Columbia, realizó una encuesta que identificó las dificultades económicas como un problema significativo para el 67 % de los reporteros, a nivel mundial.

Todo esto ocurría mientras la industria de los medios luchaba por sortear la agitación social, las noticias falsas y la polarización política. Y el Edelman Trust Barometer reveló que en 2021 los medios tradicionales inspiraban menos confianza que el gobierno y las empresas.

Mientras tanto, Substack duplicó su número de suscriptores de pago entre diciembre de 2020 y febrero de 2021, y sus diez principales escritores ganaron juntos más de 15 millones de dólares al año. Autores destacados como Matt Taibbi, de Rolling Stone Magazine, Andrew Sullivan, de New York Magazine, y Emily Atkin, de The New Republic, han dejado a sus empleadores para lanzar sus propios boletines de pago.

Suscriptores de pago de Substack a lo largo del tiempo.Image: Ignacio Bugueño Vilches

Generar ingresos nunca ha sido fácil para los periodistas independientes, que a menudo se ocupan de encontrar fuentes, perseguir noticias y producir contenidos. Por lo general, cuando se convierten en creadores de contenido independientes, primero deben alcanzar mil suscriptores antes de empezar a ganar tracción; esto suele llevar meses de trabajo en un boletín o podcast.

Pero esta nueva ola de plataformas permite a los creadores monetizar a sus seguidores, capitalizar la confianza personal y retribuir a sus comunidades seleccionadas, al establecer el tipo de relación directa que normalmente no es posible en los espacios de los medios tradicionales. Plataformas como Ghost – otra plataforma de boletines – y Substack, también permiten a los autores conservar sus propias listas de suscriptores, ser propietarios de sus cuentas de pago y de todo el contenido que producen.

Sin publicidad

Quizás la ventaja más pasada por alto de este nuevo modelo sea la ausencia de publicidad. Estas plataformas están completamente orientadas a la audiencia, lo que permite a lectores, oyentes y espectadores apoyar directamente el periodismo independiente.

Se trata de un modelo innovador porque los periodistas tienen la independencia para interactuar libre y creativamente con su audiencia y sus comunidades, algo que no suele ocurrir en las redacciones tradicionales, donde los editores están supeditados a métricas como las visitas a páginas.

¿Qué hace el Foro Económico Mundial para medir el valor de los medios?

Esto concuerda con la forma en que los jóvenes consumen noticias en la actualidad: según el 2021 Digital News Report, casi el 40 % de las personas menores de 35 años dedican la mayor parte de su atención a personalidades de internet al consumir noticias.

La posibilidad de que cualquier lector, espectador u oyente escriba a un periodista para recibir comentarios e interactuar de una forma que le ofrezca un interés tangible en las noticias es una ventaja valiosa por la que vale la pena pagar.

Un ecosistema informativo sano es crucial para nuestras democracias. Necesitamos periodismo independiente capaz de verificar hechos, ofrecer comentarios informados y compartir puntos de vista diversos, pero también periodismo que pueda conectar y resonar con el público. Y, sobre todo, necesitamos un periodismo que sea sostenible para los propios periodistas. Esto está más a nuestro alcance que nunca.

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