Riesgo cibernético en la era del dron

Riesgo cibernético en la era del dron
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En diciembre de 2013, Amazon anunció planes para lanzar Prime Air, un servicio de entrega de pequeños paquetes con drones voladores. Un día después, el analista de ciberseguridad Sammy Kamkar publicó detalles de SkyJack, “un dron diseñado para localizar, hackear y tomar el control de forma inalámbrica de otros drones al alcance de una conexión Wi-Fi, creando un ejército de drones zombi bajo tu control”. La idea de Kamkar era en gran medida fantasiosa, ya que sería bastante sencillo asegurar el acceso Wi-Fi a los drones, pero ilustra lo mucho que han evolucionado los riesgos digitales.

En el pasado, el impacto de los ciberataques solía limitarse a empresas individuales o sistemas de datos. Las personas u organizaciones atacadas podían sufrir una mala semana, pero, por lo general, podían ejecutar planes de continuidad de negocio, reconstruir equipos y utilizar datos de bóvedas con copias de seguridad protegidas.

Hoy en día, los riesgos de los ataques en Internet son de naturaleza más sistémica. La mayor movilidad de la fuerza laboral y el uso de dispositivos que no son propiedad de la empresa generan desafíos adicionales de seguridad y riesgos para la privacidad. El uso de Big Data plantea desafíos a las empresas globales para conciliar los métodos de análisis de datos con las normativas locales de privacidad, y el uso creciente de la computación en la nube sigue siendo motivo de gran preocupación para las empresas globales, debido a determinados requisitos jurisdiccionales.

Al mismo tiempo, el auge del Internet de las Cosas, que incluye el posible servicio de entrega con drones y otras tecnologías, está difuminando las fronteras entre los mundos virtual y físico. Conceptos como la red eléctrica inteligente (smart grid), es decir, la conexión y el control en línea de la generación, transmisión y uso de energía eléctrica, están aumentando la posibilidad de ciberataques contra infraestructuras esenciales construidas con hormigón y acero, lo que podría causar pérdidas reales de vidas y tener consecuencias dramáticas para las economías.

Los gobiernos y las empresas siguen desarrollando sus defensas frente a los ciberataques, pero, históricamente, la ventaja siempre ha estado en manos de los atacantes, que se benefician de la iniciativa, el anonimato y, en ocasiones, la protección jurisdiccional.

Existe un riesgo creciente de que este desequilibrio se amplíe aún más, a medida que los gobiernos buscan cada vez más ejercer control sobre los datos personales de sus ciudadanos y obtener una ventaja competitiva en el escenario mundial mediante la militarización de Internet. La carrera armamentística cibernética, en la que los gobiernos buscan promover sus intereses nacionales en línea, financia nuevas tecnologías de piratería informática y, al mismo tiempo, forma un grupo global de talentos de posibles ciberdelincuentes. Al mismo tiempo, las empresas buscan cada vez más formas de captar a los consumidores en áreas preferenciales, los llamados “Jardines Mágicos”, como la App Store de Apple, donde pueden cobrar un sobreprecio.

Estas tendencias corren el riesgo de fragmentar aún más Internet, creando capas adicionales de complejidad y, por asociación, de ciberriesgo, y en conjunto sugieren que los ciberriesgos seguirán aumentando en el futuro previsible.

Al reconocer esto, es imperativo que los sectores privado y público trabajen juntos de forma más estrecha para proteger a las empresas y comunidades de los ciberriesgos y aprovechar los beneficios del mundo cibernético con confianza. Esta colaboración debe basarse en una comprensión profunda de la naturaleza y la evolución de los riesgos subyacentes e incluir una respuesta transfronteriza más integrada a los ciberriesgos, alejándose de una mentalidad puramente de seguridad nacional.

Para los gobiernos, esto significa una cooperación más estrecha con sus homólogos nacionales y con las empresas, mientras que las compañías deben asegurarse de integrar metodologías y técnicas de gestión de riesgos en su modelo de negocio. Los particulares, por su parte, deben estar más atentos a posibles ataques e invertir en software antivirus y otras medidas para proteger sus datos privados.

Las compañías de seguros, por su parte, desempeñan un papel clave en la cuantificación del ciberriesgo y en el desarrollo de herramientas para identificar, evaluar y compensar dichos riesgos.

Lea el informe Global Risks 2014 .

Autor: Axel P. Lehmann es Group Chief Risk Officer y presidente regional para Europa en Zurich Insurance Group.

Imagen: Un miembro del ejército trabaja en la sala de servidores de una base de la Fuerza Aérea en Colorado Springs, Estados Unidos, el 20 de julio de 2010. REUTERS/Rick Wilking

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