El 26 de diciembre de 2012 volví a asumir el cargo de primer ministro. En aquel momento, en mi país vimos un alto muro, en el que muchos «vieron la escritura», pensando que Japón estaba condenado. Japón estaba perdiendo población. La población envejecía. Japón NO podía crecer. ...o eso decía el argumento. Era un muro de desesperanza, un muro del pesimismo sobre Japón. Desde entonces, nuestra población en edad de trabajar ha disminuido en 4,5 millones de personas. Hemos respondido impulsando con firmeza «womenomics», animando a más y más mujeres a trabajar, al tiempo que aliviamos la carga que soportan las mujeres.
El derrotismo, derrotado
Como resultado, ahora tenemos 2 millones más, repito, dos millones más, de mujeres empleadas. La tasa de participación laboral femenina ha alcanzado el 67 por ciento, un máximo histórico para Japón y superior, por ejemplo, a la de Estados Unidos.
Mientras tanto, el número de personas mayores de 65 años que siguen trabajando activamente también ha aumentado en 2 millones, gracias a nuestras políticas que les permiten seguir trabajando. Por cada candidato a un empleo, se ve a más de un empleador compitiendo por él, y esto ocurre en todo el país, una situación nunca vista antes. De cada 100 universitarios recién graduados que buscan trabajo, 98 encuentran empleo, también una cifra récord.
Las empresas japonesas han respondido subiendo los salarios un 2 por ciento interanual, el mayor aumento desde comienzos de siglo, durante cinco años consecutivos. Como resultado, durante mis seis años en el cargo, el PIB japonés ha crecido un 10,9 por ciento, lo que suma 490 000 millones de dólares estadounidenses.
Se está afianzando un ciclo de retroalimentación positiva largamente esperado, en el que el crecimiento del empleo y de los ingresos genera mayor demanda y aún más empleo. Para que nuestro crecimiento sea duradero, estamos fomentando la inversión, que mejorará la productividad.
Recientemente aprobamos una nueva ley en virtud de la cual, durante los próximos cinco años, se invitará a Japón a hasta 340 000 trabajadores cualificados procedentes del extranjero. ¿Qué ocurre con la brecha entre ricos y menos acomodados?
Durante mi mandato, la tasa de pobreza infantil relativa, que nunca antes había disminuido, sí lo hizo por primera vez, y de forma significativa. Antes de que comenzara mi gobierno, solo el 24 por ciento de los alumnos de último curso de secundaria procedentes de hogares monoparentales iba a la universidad.
Las cifras recientes muestran que esa cifra ha subido al 42. Seguirá aumentando, ya que vamos a ampliar nuestro programa de educación gratuita a partir de octubre de este año. No estamos ampliando la brecha. La estamos reduciendo. La desesperanza fue barrida por una esperanza renovada.
La esperanza es el factor más importante para el crecimiento. Un país que envejece PUEDE seguir creciendo como una «economía impulsada por la esperanza». ¿Puedo ahora declarar solemnemente? El derrotismo sobre Japón YA ESTÁ DERROTADO.
Pista de Osaka para la gobernanza de datos
Ahora, más adelante este año, en junio, en Osaka (Japón), acogeremos la cumbre del G20 de este año. Aprovechemos para recuperar el optimismo sobre el futuro, demostrando que es posible alcanzar una economía impulsada por la esperanza.
Como siempre, en esa cumbre trataremos una serie de cuestiones. Pero hoy me centraré en dos grandes cuestiones, solo dos.
En primer lugar, me gustaría que la cumbre del G20 de Osaka sea recordada durante mucho tiempo como la cumbre que puso en marcha la gobernanza mundial de datos. Que el G20 de Osaka abra una nueva vía para abordar la gobernanza de datos —llamémosla la Pista de Osaka— bajo el techo de la OMC.
La cumbre del G20 de Osaka será la cumbre que puso en marcha la gobernanza mundial de datos
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El momento de hacerlo es propicio, como todos sabemos, ya que durante las próximas décadas serán los datos digitales los que impulsen nuestra economía.
Más vale que actuemos ya, porque cada día se generan más de 2,5 trillones de bytes de datos, lo que, según una estimación, equivale a hasta doscientas cincuenta mil veces el material impreso de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. Un retraso de un año significaría que nos quedaríamos a años luz por detrás.
Por un lado, debemos poder proteger cuidadosamente nuestros datos personales y los datos que incorporan propiedad intelectual, inteligencia en materia de seguridad nacional, etc., mientras que, por otro, debemos permitir la libre circulación de datos médicos, industriales, de tráfico y otros datos anónimos no personales de máxima utilidad, sin que vean fronteras; repito, sin fronteras.
El régimen que debemos construir es el de D.F.F.T., Libre flujo de datos con confianza, por supuesto referido a datos no personales. No son las grandes industrias intensivas en capital, sino los individuos quienes se beneficiarán tanto de la cuarta revolución industrial como de lo que llamamos «Sociedad 5.0», que esta cuarta revolución industrial hará realidad.
En la Sociedad 5.0, ya no es el capital sino los datos los que conectan e impulsan todo, ayudando a cerrar la brecha entre los privilegiados y los menos privilegiados. Los servicios de medicina y educación, desde la primaria hasta la terciaria, llegarán a pequeños pueblos de la región subsahariana. Las niñas que han abandonado la escuela verán, más allá de su propio pueblo, un horizonte más amplio donde el cielo es el límite.
Nuestra tarea es evidente. Debemos hacer de los datos un gran instrumento para cerrar brechas.
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A través de la IA, el IoT y la robótica, la Sociedad 5.0, impulsada por datos, traerá una nueva realidad a la vida urbana. Nuestras ciudades serán mucho más habitables para personas de todos los ámbitos de la vida.
Con este fin, la promesa que hice hace 5 años sigue vigente hoy: seguiré trabajando como una broca, atravesando las normativas obsoletas para cambiarlas. El motor del crecimiento, si lo piensan bien, ya no se alimenta de gasolina, sino cada vez más de datos digitales.
Cuando decimos que debemos cambiar la OMC, seguimos pensando en bienes, agrícolas o de otro tipo, para los que las distancias y las fronteras importan. Aún no nos hemos adaptado a la nueva realidad, en la que los datos lo impulsan todo, y en la que el D.F.F.T., el libre flujo de datos con confianza, debería ocupar el primer lugar en la agenda de nuestra nueva economía.
En cierto sentido, todo esto es un déjà vu. Cuando John D. Rockefeller construía Standard Oil, nadie sabía qué hacer con la gasolina. Vertida en el cercano río Cuyahoga, la gasolina provocó incendios en numerosas ocasiones. Pasaron entre 3 y 4 décadas hasta que los seres humanos llegaron a conocer el valor de la gasolina. Hacia los primeros veinte años del siglo XX, la gasolina hacía funcionar automóviles y volar aviones.
Es lo mismo con los datos, ¿no es cierto? Alrededor de 1995 empezamos a usar Internet a gran escala, pero casi 20 años después del inicio del siglo XXI fue cuando descubrimos que los datos impulsan nuestra economía.
¿Por qué no poner en marcha la Pista de Osaka y convertirla en una vía muy rápida?
Sería estupendo que cada uno de nosotros, desde Estados Unidos, Europa, Japón, China e India, hasta los países de África que dan el salto tecnológico, compartiera nuestros esfuerzos y nuestros éxitos para infundir nueva vida en la OMC.
Innovaciones disruptivas frente al cambio climático
En Osaka, aquí llega mi segundo punto, señoras y señores: quisiera destacar lo que la innovación aporta y cuánto cuenta para hacer frente al cambio climático, porque, y este es un «porque» importante, NECESITAMOS disrupciones.
Para recordárnoslo, el IPCC, en su reciente «informe sobre 1,5 grados», nos advierte de que las emisiones netas de CO2 de origen humano a escala mundial deberían alcanzar el «cero neto» hacia 2050, lo que significa que cualquier emisión restante tendría que compensarse eliminando CO2 del aire.
Debemos impulsar cada vez más innovaciones disruptivas antes de que sea demasiado tarde. El CO2 bien podría ser el recurso más valioso y asequible para múltiples usos.
Existe la fotosíntesis artificial, para la que un descubrimiento clave, en fotocatálisis, fue realizado por Akira Fujishima, científico japonés. Una tecnología antigua, la metanación, está recuperando interés para eliminar CO2.
Ha llegado el momento de pensar en la CCU, captura y utilización de carbono. El hidrógeno, tanto como fuente primaria como, y esto es más importante, como vector energético, debe volverse más barato y más fácilmente asequible.
Mi Gobierno pretende reducir el coste de producción del hidrógeno en al menos un 90 por ciento para 2050, para que sea más barato que el gas natural.
Invitaremos a Japón a los máximos expertos en ciencia y tecnología de los países miembros del G20 para unir fuerzas y acelerar la innovación. Me complace también comunicarles que mi Gobierno, en primer lugar entre otros, publicó un documento de orientación en diciembre del año pasado junto con el TCFD, o Grupo de Trabajo sobre Divulgación de Información Financiera relacionada con el Clima.
La inversión ESG en todo el mundo ha crecido en los últimos cinco años en más de 9 billones de dólares estadounidenses. Es una cifra enorme, pero debemos canalizar aún más recursos hacia la innovación ecológica. Y la directriz que hemos elaborado ayudará a animar a más empresas a destinar mayores cantidades a innovaciones disruptivas.
Debo decir que gastar dinero en un planeta verde y un océano azul, antes considerado costoso, es hoy un generador de crecimiento. La descarbonización y la rentabilidad pueden ir de la mano. Los responsables políticos debemos rendir cuentas para que esto ocurra, como subrayaré en Osaka este año.
En el punto más profundo del océano Pacífico, hoy descubrimos algo terrible. Los cuerpos de pequeñas pulgas de mar en el fondo del océano contienen contaminantes tóxicos de PCB en densidades muy altas. Algunos dicen que la causa son los microplásticos.
De nuevo, en Osaka, quisiera crear un sentimiento compartido de que se requiere un compromiso mundial no para aumentar, sino para reducir los plásticos que llegan a los mares. No hay absolutamente ninguna necesidad de frenar nuestras actividades económicas. La innovación, una vez más, es lo que cuenta. Empecemos desde Osaka un impulso hacia una acción mundial en ese sentido.
Orden internacional
Mi tercer y último punto se refiere al compromiso de Japón. Japón está decidido a preservar y comprometido a fortalecer el orden internacional libre, abierto y basado en normas.
Me complace enormemente y me enorgullece informarles de que el 30 de diciembre de 2018 POR FIN HICIMOS ENTRAR EN VIGOR EL TPP11.
Ahora bien, debo decir que me complace y me enorgullece igualmente hacer otro anuncio. A partir del 1 de febrero, que está a la vuelta de la esquina, ENTRARÁ EN VIGOR el Acuerdo de Asociación Económica UE-Japón.
El 1 de febrero, el Acuerdo de Asociación Económica UE-Japón entrará en vigor. Hago un llamamiento a todos para reconstruir la confianza en el sistema de comercio internacional
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Hago un llamamiento a todos para reconstruir la confianza en el sistema de comercio internacional. Debe tratarse de un sistema justo, transparente y eficaz en la protección de la propiedad intelectual, así como en ámbitos como el comercio electrónico y la contratación pública.
El TPP11 y el APE UE-Japón persiguen ambos esos objetivos. Empecemos aquí. Estados Unidos, Europa y Japón deben unir fuerzas para facilitar cambios en el seno de la OMC, especialmente en sus normas sobre subvenciones gubernamentales. La Pista de Osaka, por supuesto, hará que la OMC sea más pertinente en la era de la economía impulsada por datos. Una nueva era llega a Japón. Dije al principio que la esperanza importa más que nada cuando se trata de generar crecimiento.
La esperanza consiste en mirar hacia el mañana, el año que viene, el siguiente y dentro de 10 o 20 años. La fortuna ha abrazado a mi país. Los eventos que acogeremos en la próxima década comienzan con el G20 de este año y la Copa Mundial de Rugby, y continúan con los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio 2020 y con la Expo Mundial 2025 Osaka Kansai.
Lo más importante es que este año, por primera vez en 200 años, Su Majestad el Emperador de Japón abdicará y un nuevo Emperador ascenderá al trono. Es el amanecer de una nueva era. Japón, ahora revigorizado y revitalizado, con su acogida, seguirá siendo uno de los principales contribuyentes abiertos, democráticos y respetuosos de la ley a la paz y el crecimiento del mundo.
