¿Qué tan preparado está para la Cuarta Revolución Industrial? Esa es la pregunta que planteamos a 1.600 altos directivos de empresas y gobiernos de 19 países.
Los resultados permiten conocer hasta qué punto estos líderes están preparados —o no— para afrontar los desafíos y aprovechar las oportunidades que presenta una nueva era caracterizada por la integración de los mundos digital y físico.
Los líderes empresariales y gubernamentales ofrecieron su perspectiva sobre la posición que ocupan ellos y sus organizaciones respecto de la Cuarta Revolución Industrial en cuatro ámbitos clave: impacto social, estrategia, talento y tecnología.

Lo más destacable es que los resultados de la encuesta revelan que, pese a todo lo que se habla de la Industria 4.0, falta preparación. Quizá más preocupante aún, parece haber una desconexión entre el optimismo generalizado sobre los beneficios previstos de la Industria 4.0 y lo que hace falta para preparar a las organizaciones y a sus plantillas para materializar el potencial de esta nueva realidad.
Por ejemplo, según la encuesta, la gran mayoría (87 %) de los altos directivos cree que la Industria 4.0 conducirá a una mayor igualdad y estabilidad social y económica, y tres cuartas partes afirman que las empresas tendrán mucha más influencia que los gobiernos y otras entidades a la hora de dar forma a este futuro. Sin embargo, menos de una cuarta parte cree que sus propias organizaciones ejercen una influencia significativa en factores cruciales como la educación, la sostenibilidad y la movilidad social.
Solo un tercio de los directivos encuestados confía mucho en poder guiar a sus organizaciones durante este período de cambio. Y solo el 14 % confía mucho en que sus organizaciones estén preparadas para aprovechar plenamente los cambios asociados a la Industria 4.0.
La mayoría de los altos directivos encuestados sigue recurriendo a estrategias que dan prioridad a las operaciones empresariales «tradicionales», en lugar de adoptar una perspectiva «integral» más amplia para analizar cómo pueden crear valor nuevo para las partes interesadas, tanto directas como indirectas, en el conjunto de sus organizaciones. Solo el 15 % cree estar muy preparado para las tecnologías inteligentes y autónomas, y apenas el 17 % afirma estar preparado para que se difuminen los límites que separan las industrias; todos estos son rasgos distintivos importantes de la Industria 4.0.
En esa misma línea, los directivos reconocen que una de las mayores amenazas para sus organizaciones en los próximos cinco años es la aparición de nuevas empresas o modelos de prestación de servicios. Sin embargo, les cuesta justificar las inversiones necesarias para contrarrestar esa amenaza debido a la falta de alineación estratégica interna y a un enfoque a corto plazo.
Los cambios que trae consigo la Industria 4.0 están teniendo un efecto profundo en cómo y dónde se trabaja, y en las competencias necesarias. Al preguntarles por sus propias plantillas, el 86 % de los directivos encuestados dijo estar haciendo todo lo posible para preparar mejor a la fuerza laboral para esta nueva era. Sin embargo, menos de una cuarta parte confía mucho en contar con la composición adecuada de la plantilla y las competencias necesarias para el futuro. Para la mayoría, los recursos humanos ocupan el último lugar entre los temas de conversación de la alta dirección.
Mientras que las revoluciones industriales anteriores tardaron generaciones en desarrollarse, la convergencia capaz de cambiar el mundo —de la conectividad inalámbrica, la inteligencia artificial, la automatización avanzada, la nanotecnología, la fabricación tridimensional, la biotecnología y los macrodatos— está ocurriendo a una velocidad sin precedentes.
Nuestra investigación mostró que los líderes empresariales y gubernamentales comprenden que se avecina un cambio radical; sin embargo, no está claro si aprecian la rapidez con que llegará ni lo que hay que hacer para prosperar en el nuevo entorno. Como dijo el premio Nobel Robert Shiller: «No podemos esperar a que se produzcan grandes desajustes en nuestra sociedad para prepararnos para la Cuarta Revolución Industrial».
Tiene razón. Para prosperar, en lugar de limitarse a sobrevivir a las disrupciones cada vez más intensas de la Cuarta Revolución Industrial, es imperativo analizar, evaluar, organizarse y actuar ahora.
