La economía mundial depende en gran medida del océano, ya que alrededor del 90 % de las mercancías se transportan por mar a nivel mundial. Sin embargo, la destrucción, la sobreexplotación y la contaminación siguen dañando el océano. Si se quiere frenar el ritmo del deterioro de los océanos causado por el cambio climático de origen humano y por otras actividades humanas, es necesario introducir cambios ya.
Este informe, elaborado en colaboración con Boston Consulting Group (BCG), destaca el cambio positivo y el crecimiento que es posible gracias a las empresas y al G20 para acelerar una economía oceánica sostenible. El informe expone los primeros pasos importantes que puede dar cada empresa para contribuir a una economía oceánica sostenible. Hacer que las operaciones empresariales sean más respetuosas con el océano, utilizar la influencia para fortalecer la gobernanza oceánica e involucrar a todas las partes interesadas puede contribuir a impulsar una economía oceánica sostenible. Quienes tomen la iniciativa y actúen con antelación se beneficiarán de oportunidades pioneras, así como de la posibilidad de extraer valor de este recurso de varios billones de dólares, garantizando un futuro sostenible para ellas y para el océano.
