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El Banco Mundial estima que la población mundial será de aproximadamente 8.500 millones en 2030 y 9.200 millones en 2040. Todavía en 2014, Estados Unidos y Reino Unido destinaron aproximadamente el 17,1 % y el 9,1 % de su producto interno bruto, respectivamente, a gastos relacionados con la atención sanitaria. Se espera que este gasto crezca al ritmo del aumento de la población, a tasas que resultarán insostenibles a medio y largo plazo. A pesar de estas previsiones, en la mayoría de los mercados la prestación de atención sanitaria sigue centrándose en el volumen y en las directrices sobre procesos, en lugar de en el valor real para los pacientes. En este caso, el valor se define como los resultados que importan a los pacientes en relación con el coste de obtenerlos (es decir, resultados por dólar gastado).
Es necesario recalibrar fundamentalmente el enfoque —del volumen al valor— para garantizar un sistema que dé prioridad a los resultados que importan a los pacientes. Un enfoque basado en el valor comienza por medir los resultados importantes para un segmento específico de la población y luego utiliza esas mediciones para adaptar las intervenciones a dicho segmento a lo largo del proceso asistencial. Para acelerar el cambio hacia un enfoque centrado en el paciente e impulsado por el valor, deben establecerse cuatro factores habilitadores que cambiarán las reglas del juego:
· Informática sanitaria: Nuestra capacidad para aprovechar las posibilidades de las tecnologías en constante avance a fin de recopilar, analizar y reutilizar datos para medir y comparar el valor
· Investigación y herramientas de evaluación comparativa: Crear transparencia para realizar comparaciones basadas en evidencia que impulsen la innovación pertinente y, al mismo tiempo, desarrollar algoritmos que ayuden a los médicos y profesionales clínicos a tomar decisiones
· Pagos: Mecanismos de compensación y reembolso que favorezcan la mejora del valor en lugar del aumento del volumen de atención
· Organizaciones proveedoras de atención: Adaptar la forma en que los proveedores, las empresas farmacéuticas y las compañías de tecnología médica colaboran a lo largo de la cadena asistencial para lograr mejores resultados para los pacientes
Además de estos factores habilitadores, será crucial que los responsables de formular políticas puedan eliminar los obstáculos a la medición de resultados, el intercambio de datos, los pagos innovadores, la cooperación a lo largo de la cadena asistencial y los nuevos modelos de negocio, con el fin de garantizar condiciones equitativas y mantener el enfoque en el valor.
Algunos elementos de un enfoque de prestación de atención basado en el valor han demostrado un éxito considerable a nivel organizativo en instituciones como Kaiser Permanente, pero nunca se han aplicado plenamente todos los factores habilitadores esenciales a nivel nacional. Con una adopción más amplia, la atención sanitaria basada en el valor puede transformar realmente los sistemas de prestación de atención sanitaria del futuro.