La enorme contribución económica de la industria del petróleo y el gas a muchas economías nacionales hace que su futuro sea de vital importancia para la comunidad mundial. Sin embargo, pese al papel decisivo que desempeñan el petróleo y el gas en la transformación económica y la movilidad, la propia industria afronta algunos de los desafíos más profundos de su historia. Es probable que el petróleo y el gas sigan siendo una fuente importante de energía durante las próximas décadas. Pero, para que se la considere un socio en las soluciones energéticas y la prosperidad económica —y no una fuente de daños ambientales y un factor que impulsa los conflictos sectarios—, la industria tendrá que abordar los graves desafíos de confianza provocados por los fallos de los peores actores entre sus filas.