A medida que se acerca rápidamente el momento de rendir cuentas sobre una serie de objetivos climáticos, relacionados con la naturaleza y de desarrollo sostenible, la financiación necesaria para alcanzarlos sigue estando fuera de nuestro alcance. Este informe arroja luz sobre un conjunto de actores cuyo potencial está en gran medida desaprovechado: fundaciones, organizaciones filantrópicas, oficinas de gestión patrimonial familiar, inversores de impacto y determinados inversores institucionales. En conjunto, esta «comunidad catalizadora» cuenta con recursos financieros y no financieros que pueden ayudar a desbloquear avances en tiempos de volatilidad.
Lo que distingue a estos actores es su capacidad para desplegar no solo capital, sino también redes, influencia, capacidad de gobernanza y paciencia, de formas que a los inversores comerciales les resulta difícil igualar. La oportunidad consiste en movilizar estas capacidades de manera más estratégica, ampliando la definición de lo que significa desplegar capital de forma inteligente. Para ello se necesita un cambio de paradigma: pasar de la concesión transaccional de subvenciones a una gestión activa y responsable, y crear conjuntamente las condiciones para que se produzcan puntos de inflexión positivos, cuando las soluciones sostenibles ya no necesiten subsidios porque el mercado se haya reestructurado para recompensarlas.
A través de 11 estudios de caso sobre los sistemas oceánicos, forestales y energéticos, este informe muestra cómo estos actores pueden replantearse sus funciones y aprovechar sus intervenciones catalizadoras para generar cambios duraderos y de una magnitud desproporcionada. El informe ha sido publicado por GAEA, el Acelerador Global para la Acción por la Tierra del Foro Económico Mundial, una iniciativa comprometida con reunir a actores catalizadores para acelerar soluciones sistémicas en materia de clima y naturaleza.
