Se espera un avance significativo hacia la reducción de la intensidad de carbono de las cadenas de suministro. Esto creará oportunidades y riesgos para las empresas de logística y transporte, con cambios en la oferta y la demanda impulsados por: la regulación de las emisiones de carbono; unos precios del combustible más altos y volátiles; y la evolución de la demanda de consumidores y clientes. El sector puede desempeñar un papel influyente en la descarbonización, tanto en sus propias operaciones como mediante una optimización más amplia de la cadena de suministro. Esto aporta beneficios directos gracias a la reducción de costes, la gestión de riesgos y el crecimiento empresarial.