El Futuro de la naturaleza y las empresas, el segundo de los tres informes de la serie Nueva Economía de la Naturaleza del Foro Económico Mundial, ofrece los conocimientos prácticos necesarios para liderar el cambio hacia una economía positiva para la naturaleza, tan necesaria.
Mientras el mundo se prepara para recuperarse de la pandemia de COVID-19 y la crisis que ha provocado, se nos presenta un llamado de alerta sin precedentes y una oportunidad para cambiar la forma en que nos alimentamos, vivimos, cultivamos, construimos y generamos energía para nuestras vidas, con el fin de lograr una economía con emisiones netas de carbono cero y «positiva para la naturaleza» y detener la pérdida de biodiversidad para 2030. Seguir como hasta ahora ya no es una opción.
El informe destaca la necesidad de una transformación fundamental en tres sistemas socioeconómicos, que representan más de un tercio de la economía mundial y proporcionan hasta dos tercios de todos los empleos. Estos sistemas son: el uso de alimentos, la tierra y el océano; la infraestructura y el entorno construido; y las industrias extractivas y la energía. En conjunto, impulsan las amenazas que ponen en peligro casi el 80 % de las especies amenazadas y casi amenazadas. Por lo tanto, estos sistemas tienen una oportunidad y una responsabilidad significativas para revertir la pérdida de naturaleza. Pero también tienen enormes beneficios por obtener si adoptan esta transformación ahora.
El Futuro de la naturaleza y las empresas establece cómo 15 transiciones en los tres sistemas pueden constituir el plan de acción para las transiciones positivas para la naturaleza, que podrían generar hasta 10,1 billones de dólares estadounidenses en valor anual para las empresas y crear 395 millones de empleos para 2030.
El informe se ha elaborado en colaboración con AlphaBeta. Sus conclusiones orientan las prioridades de trabajo de los Campeones por la Naturaleza, una comunidad de líderes que transforman el modelo empresarial habitual para guiar el camino hacia una economía mundial positiva para la naturaleza, así como de un informe complementario de Política que establece cómo los gobiernos pueden garantizar que la naturaleza se integre en las economías como parte de un Gran Reinicio, de manera que genere empleos de alta calidad y nuevas fuentes de valor económico, preservando al mismo tiempo el capital natural necesario para la salud pública y la resiliencia social.
