Los cambios trascendentales en los paisajes energéticos del pasado han impulsado profundos avances en la economía en general y han contribuido a moldear y desarrollar las sociedades modernas. Hoy volvemos a avanzar hacia una nueva arquitectura energética, con combustibles de menores emisiones y sin carbono, una mayor electrificación con más interconexiones y un sistema más eficiente, mientras nos esforzamos por hacer más con menos.
