En los últimos 15 años, la revolución de Internet ha redefinido sectores de empresa a consumidor (B2C), como los medios de comunicación, el comercio minorista y los servicios financieros. En los próximos 10 años, la revolución del Internet de las cosas transformará radicalmente la fabricación, la energía, la agricultura, el transporte y otros sectores industriales de la economía.