Durante las últimas dos décadas, el Índice Global de Brecha de Género ha medido comparativamente el avance hacia la paridad de género en cuatro dimensiones: Participación y Oportunidades Económicas, Logro Educativo, Salud y Supervivencia, y Empoderamiento Político. El índice sigue ofreciendo una medida coherente del estado actual de la paridad de género, así como de la evolución a largo plazo de los esfuerzos mundiales por cerrar la brecha de género.
En su 20.ª edición, el Informe Global sobre la Brecha de Género 2026 abarca 145 economías y analiza una muestra longitudinal constante de 97 economías incluidas en todas las ediciones desde 2006, lo que proporciona la evaluación más prolongada de los avances hacia la paridad de género. El Índice Global de Brecha de Género mide las puntuaciones en una escala de 0 a 1, y estas pueden interpretarse como la distancia recorrida hacia la paridad (es decir, el porcentaje de la brecha de género que se ha cerrado; cifras redondeadas). Las comparaciones dentro de cada país permiten conocer los ámbitos fuertes y débiles de una economía, mientras que las comparaciones entre economías contribuyen a identificar las políticas más eficaces para cerrar las brechas de género.
Entre los principales hallazgos de esta edición figuran los resultados del índice para 2026, el análisis de tendencias de la trayectoria hacia la paridad de género, así como una evaluación exhaustiva de los patrones que surgen de los datos del índice por región, grupo de nivel de ingresos y desempeño. El informe profundiza, además, en las transformaciones que afectan a la agenda mundial a través de alianzas de datos y datos contextuales.
Resultados globales y tiempo hasta la paridad
Veinte años después de la introducción del índice, la brecha de género mundial se ha cerrado en un 69,2 %. En la muestra constante de 97 economías, la paridad de género ha mejorado +5,2 puntos porcentuales desde 2006, alcanzando su nivel más alto hasta la fecha, de 69,4 %. Si se considera el conjunto constante de economías incluidas tanto en la edición de este año como en la del año anterior, la brecha de género mundial se redujo 0,4 puntos porcentuales en 2026, pasando de 68,8 % en 2025 a 69,2 % en 2026. Teniendo en cuenta la tasa colectiva de avance de la cohorte de 20 años, la paridad mundial está a 120 años de distancia. Además:
En 2026, ninguna economía ha alcanzado la paridad plena. Por decimoséptimo año consecutivo, Islandia registra el nivel más alto de paridad de género, con un 93 %, y sigue siendo la única economía que ha cerrado más del 90 % de su brecha de género general.
Superando el listón de la edición anterior, todas las economías del top 10 mundial han cerrado al menos el 81 % de la brecha de género. Las economías europeas constituyen la mayoría de los mejores resultados en 2026 y a lo largo del tiempo. En 2026, Europa representa el 70 % de la clasificación: Islandia (93 %, 1.º), Finlandia (87,2 %, 2.º), Noruega (85,7 %, 3.º), el Reino Unido (84,2 %, 5.º), Suecia (82,3 %, 7.º), Alemania (81,7 %, 9.º) e Irlanda (81,4 %, 10.º). Completan el top 10 Namibia (84,5 %, 4.º), la economía con la puntuación más alta de África subsahariana; Nueva Zelandia (82,8 %, 6.º), en una aparición recurrente; y Australia (81,9 %, 8.º), que debuta en el top 10.
Desde que el índice se lanzó en 2006, Europa ha ocupado el 69 % de todas las posiciones del top 10. Las economías de Asia Oriental y el Pacífico tienen la segunda mayor presencia, con el 17 % de todas las posiciones del top 10. Cuatro economías han figurado en todos los top 10: Islandia, Finlandia, Noruega y Suecia. Cinco economías han figurado una vez: Australia, Letonia, la República de Moldova, los Países Bajos y Sudáfrica.
Según los grupos de ingresos, las puntuaciones medias de paridad de género varían: 74,5 % en las economías de ingreso alto, 70,3 % en las de ingreso medio alto, 66,3 % en las de ingreso medio bajo y 65,8 % entre las economías de ingreso bajo. Aunque las economías de ingreso alto tienden a tener puntuaciones medias más altas, las puntuaciones de paridad se superponen considerablemente entre grupos, y varias economías de grupos de ingreso más bajo superan a una gran parte de sus homólogas de ingreso alto.
En las cuatro dimensiones del índice, Salud y Supervivencia (96,2 %) y Logro Educativo (96,9 %) son las dos dimensiones más cercanas a la paridad, mientras que Participación y Oportunidades Económicas (61,7 %) y Empoderamiento Político (22,1 %) concentran las brechas de género más amplias.
En las últimas 20 ediciones, la puntuación del Índice Global de Brecha de Género ha aumentado +5,2 puntos porcentuales en las 97 economías incluidas en todas las ediciones, pasando de 64,2 % en la edición de 2006 a 69,4 % en la edición de 2026, su puntuación más alta hasta la fecha. Si estas economías continuaran avanzando a este ritmo estimado de progreso, se calcula que la paridad de género mundial se alcanzaría en 120 años.
Por subíndice, en las 20 ediciones del índice, el Empoderamiento Político registró la mayor mejora de la paridad de género mundial entre las 97 economías de cobertura constante, con un aumento de su puntuación de paridad de +8 puntos porcentuales (de 14,4 % a 22,4 %), seguido del Logro Educativo (+6,5 puntos porcentuales; de 91,2 % a 97,7 %) y de la Participación y Oportunidades Económicas (+6,1 puntos porcentuales; de 55 % a 61,1 %), mientras que la Salud y Supervivencia se mantuvo prácticamente sin cambios, con un leve descenso de -0,1 puntos porcentuales (de 96,3 % a 96,2 %). Al ritmo actual, la paridad plena se calcula a 194 años de distancia en el Empoderamiento Político, a 129 años en la Participación y Oportunidades Económicas y a 8 años en el Logro Educativo.
Desempeño regional
Europa recupera la primera posición regional en la edición de 2026, tras haber cerrado el 75,7 % de su brecha de género general y superar por poco a América del Norte en la edición de 2026. Desde 2006, la región ha mejorado su paridad general en 7,0 puntos porcentuales y se prevé que alcance la paridad plena en 70 años. El avance se debe principalmente a las mejoras en Participación y Oportunidades Económicas (+9,7 puntos porcentuales, incluido un aumento de la paridad en la representación de mujeres entre legisladores, altos funcionarios y directivos, de 36,9 % a 52,9 %, y un incremento de la paridad entre profesionales y técnicos, de 83,4 % a 96,5 %) y en Empoderamiento Político (+17,6 puntos porcentuales, incluido un aumento de la paridad en el indicador de jefatura de Estado, de 5,4 % a 16,6 %). Europa también mantiene en la edición de 2026 una paridad casi plena en Logro Educativo (99,5 %) y en Salud y Supervivencia (96,9 %).
América del Norte ocupa el segundo lugar en la edición de 2026, tras haber cerrado el 75,2 % de su brecha de género general. Desde 2006, la región ha mejorado su paridad general en 4,6 puntos porcentuales, aunque el avance se ha ralentizado desde 2015, de modo que la paridad plena se prevé a 108 años de distancia al ritmo actual. La región sigue liderando a nivel mundial en Participación y Oportunidades Económicas, con el 77,1 % de la brecha cerrada, pese a una caída de 7,4 puntos porcentuales en la paridad entre legisladores, altos funcionarios y directivos desde la edición de 2006. El Empoderamiento Político ha mejorado 16,1 puntos porcentuales en las últimas 20 ediciones, pero la región registró un retroceso de 3,3 puntos porcentuales entre 2025 y 2026, debido a una menor representación de mujeres en gabinetes y parlamentos. América del Norte también mantiene la paridad plena en Logro Educativo y un sólido desempeño en Salud y Supervivencia (97,2 %) en la edición de 2026.
América Latina y el Caribe ocupa el tercer lugar, con el 74,5 % de la brecha de género general cerrada en la edición de 2026. La región sigue mostrando la trayectoria de largo plazo más rápida hacia la paridad, con un plazo estimado de 60 años para cerrar la brecha restante. Desde 2006, la región ha reducido su brecha de género general en 8,6 puntos porcentuales, con un alto grado de convergencia entre economías. El avance se ha impulsado con importantes mejoras en Participación y Oportunidades Económicas (+10,6 puntos porcentuales), incluida una mayor paridad entre profesionales y técnicos (+9,6 puntos porcentuales) y entre legisladores, altos funcionarios y directivos (+17,7 puntos porcentuales), así como con avances notables en Empoderamiento Político, donde la región ha cerrado el 34,2 % de la brecha, solo por detrás de Europa, con una paridad ministerial que se ha más que triplicado y una paridad parlamentaria que se ha más que duplicado desde 2006. En la edición de 2026, la región también lidera a nivel mundial en Salud y Supervivencia (97,7 %) y ocupa el segundo lugar en Logro Educativo (99,6 %).
Asia Oriental y el Pacífico ocupa el cuarto lugar, con el 70,3 % de la brecha de género general cerrada en la edición de 2026, superando por primera vez el umbral de paridad del 70 %. Desde 2006, la región ha mejorado su paridad general en 4,2 puntos porcentuales y se prevé que alcance la paridad plena en 144 años al ritmo actual. El avance se ha debido principalmente a las mejoras en Logro Educativo (+2,6 puntos porcentuales) y en Participación y Oportunidades Económicas (+9,0 puntos porcentuales), incluida la duplicación de la paridad entre legisladores, altos funcionarios y directivos y un aumento de la paridad entre profesionales y técnicos, de 81,7 % a 98,3 %. Salud y Supervivencia se ha mantenido en gran medida estable, con un 95,6 % de paridad en la edición de 2026, mientras que el Empoderamiento Político solo ha registrado avances modestos desde 2006: las mejoras en la representación en gabinetes y parlamentos se han visto compensadas en parte por descensos en la representación de jefaturas de Estado, lo que deja a la región con el 15,5 % de su brecha de género política cerrada hasta la fecha.
Asia Central ocupa el quinto lugar, con el 70,0 % de su brecha de género general cerrada en la edición de 2026, y con disparidades relativamente pequeñas entre economías de la región. Desde 2006, la región ha mejorado su paridad general en 2,9 puntos porcentuales y, al ritmo actual, se prevé que sea la última región en alcanzar la paridad plena, en 202 años. El avance ha variado según los subíndices de la región: el Empoderamiento Político ha registrado la mayor mejora (+6,3 puntos porcentuales), impulsado principalmente por una representación parlamentaria más fuerte (+12,4 puntos porcentuales), seguido de avances en Participación y Oportunidades Económicas (+5,5 puntos porcentuales), que reflejan en gran medida una mayor paridad entre legisladores, altos funcionarios y directivos (+18,7 puntos porcentuales). Aunque la región ha mantenido su sólido desempeño en Salud y Supervivencia, ha experimentado un ligero descenso en Logro Educativo, con una paridad que pasó de 99,8 % a 99,5 %.
África subsahariana ocupa el sexto lugar, con el 68,8 % de su brecha de género general cerrada en la edición de 2026. La región sigue mostrando la mayor variación entre economías, que van desde Namibia (84,5 %), cuarta a nivel mundial, hasta Chad (57,8 %), entre las más rezagadas. Desde 2006, la región ha mejorado su paridad general en 6,0 puntos porcentuales y se prevé que alcance la paridad plena en 102 años. El avance se ha impulsado principalmente por la Participación y Oportunidades Económicas (+8,0 puntos porcentuales), con mejoras sustanciales en la paridad entre legisladores, altos funcionarios y directivos (+28,7 puntos porcentuales), en la participación en la fuerza laboral (+18,7 puntos porcentuales) y en los ingresos estimados del trabajo (+16,4 puntos porcentuales). Aunque el Logro Educativo ha mejorado en todos los indicadores, la región sigue siendo la de peor clasificación, con más de 10 puntos porcentuales de brecha aún por cerrar. El Empoderamiento Político ha avanzado 6,0 puntos porcentuales, principalmente gracias a una mayor representación parlamentaria (+11,6 puntos porcentuales), mientras que la Salud y Supervivencia se ha mantenido en gran medida sin cambios desde 2006.
Asia Meridional ocupa el séptimo lugar, con el 64,5 % de su brecha de género general cerrada en la edición de 2026. Desde 2006, la región ha mejorado su paridad general en 4,8 puntos porcentuales y, al ritmo actual, se prevé que alcance la paridad plena en 149 años. La región sigue ocupando el último lugar en Participación y Oportunidades Económicas, con el 40,9 % de la brecha cerrada, ya que los avances en la representación de mujeres en puestos cualificados y de alta dirección se han visto compensados en parte por descensos en la participación en la fuerza laboral y en los resultados económicos del empleo. En cambio, el Logro Educativo ha registrado la mayor mejora de cualquier región desde 2006 (+15,0 puntos porcentuales), aunque la mayor parte de este avance se produjo durante la primera década del índice. La Salud y Supervivencia ha descendido levemente, debido a una menor paridad en la razón de sexos al nacer, pese a las mejoras en la esperanza de vida con buena salud, mientras que el Empoderamiento Político ha avanzado 3,5 puntos porcentuales desde 2006, el aumento más pequeño de todas las regiones.
Oriente Medio y Norte de África ocupa el octavo lugar, tras haber cerrado el 62,5 % de su brecha de género general en la edición de 2026. Desde 2006, la región ha mejorado su paridad general en 4,2 puntos porcentuales y se prevé que alcance la paridad plena en 182 años. En Participación y Oportunidades Económicas, los avances en la paridad entre profesionales y técnicos (+14,9 puntos porcentuales) y entre legisladores, altos funcionarios y directivos (+6,2 puntos porcentuales) se han visto compensados en parte por un descenso de 6,3 puntos porcentuales en la paridad de la participación en la fuerza laboral. En Logro Educativo, la región ha alcanzado la paridad tanto en la matrícula de primaria como en la de educación terciaria, y ha logrado avances sustanciales en alfabetización de adultos (+12,5 puntos porcentuales). Sin embargo, la región sigue ocupando el último lugar en Empoderamiento Político, con el 11,5 % de la brecha cerrada, a pesar de registrar la quinta puntuación de paridad más alta del mundo en representación ministerial (16,4 %) y la séptima en representación parlamentaria (23,9 %) en la edición de 2026.
Velocidad del avance
El Informe Global sobre la Brecha de Género es el índice de paridad de género de mayor trayectoria, y ofrece una visión única del progreso a largo plazo logrado por las 97 economías incluidas de forma constante en el índice desde 2006. Desde 2006, prácticamente todas las economías de la muestra han mejorado su paridad de género general en aproximadamente +6,2 puntos porcentuales (promedio no ponderado).
Al medir la amplitud del avance entre ediciones, se observa que, entre las 97 economías seguidas de forma continua desde 2006, el progreso se ha producido por fases: la mejora alcanzó su máximo en 2019, cuando el 76,3 % de las economías registró avances, antes de que la pandemia provocara retrocesos generalizados. Desde 2024, más de la mitad ha recuperado impulso.
Un análisis del punto inicial, intermedio y más reciente de la serie temporal de 20 años revela que la primera década del índice aportó avances más rápidos, que se ralentizaron en la segunda. La Participación y Oportunidades Económicas y el Logro Educativo mejoraron desde 2006, mientras que el Empoderamiento Político obtuvo una puntuación menor en 2026 que en 2016.
Las tendencias de desempeño a largo plazo también demuestran que un avance rápido no depende necesariamente del nivel de ingresos. Las economías que han registrado las mayores ganancias absolutas desde el lanzamiento del índice son Namibia, Islandia, Ecuador, México, Guatemala, Francia, Bolivia, Chile y Nepal. Este grupo ha mejorado sus puntuaciones de paridad general individuales en más de 12 puntos porcentuales.
Si se tiene en cuenta la velocidad del cambio, las economías que más rápido se han acercado a la paridad son Namibia, Ecuador, Nepal, Guatemala, México, Arabia Saudita, Comoras, Bolivia, Francia y Chile. El grupo de economías que ha mantenido un ritmo y un impulso suficientes para alcanzar la paridad en los próximos 40 años, si se mantiene su tasa actual de avance, incluye a: Islandia, Namibia, Ecuador, el Reino Unido, México, Finlandia, Francia, Australia, Chile y Guatemala.
Tendencias y vías que configuran el futuro de la paridad
Los factores de oportunidad están cambiando a medida que evolucionan los mercados laborales, las tecnologías y los sistemas de cooperación global. Aunque la ampliación del acceso y de la participación ha producido avances importantes en la paridad de género, cerrar la brecha restante dependerá cada vez más de aumentar la movilidad económica, la asignación de recursos y el poder de decisión.
El trabajo sigue siendo fundamental para la participación económica, pero el empleo por sí solo ya no garantiza la estabilidad ni la movilidad económica. Las trayectorias profesionales productivas, resilientes y con posibilidades de ascenso son factores críticos para la paridad económica de género, en particular allí donde las mujeres y los hombres siguen concentrados en el mismo tipo de puestos y sectores.
Según datos de LinkedIn, la presencia de las mujeres en la fuerza laboral ha aumentado del 39,9 % en 2015 al 41,8 % en junio de 2026, y en puestos de liderazgo sénior ha crecido del 26,7 % al 29,6 % en el mismo período.
A medida que aumenta la antigüedad, la representación de las mujeres se reduce. En 2026, la representación femenina desde los puestos de entrada hasta el nivel de C-suite se reduce a la mitad, pasando del 46 % al 23 %. La «caída hacia la cúspide» es específica de cada sector y afecta a las mujeres en distintas etapas de sus carreras según su sector.
Aunque las mujeres están llegando al liderazgo sectorial, siguen estando sistemáticamente infrarrepresentadas en puestos que son trampolines habituales hacia el cargo de consejero delegado, como los de director financiero (CFO) o director de operaciones (COO).
En la última década, la proporción de mujeres consejeras delegadas en la lista Fortune Global 500 pasó del 2,8 % al 6,4 %. La representación en esta lista varía según el sector y el tamaño de los ingresos: las 100 empresas de mayores ingresos también tienen un número relativamente bajo de consejeras delegadas.
Según datos de LinkedIn, la contratación de mujeres en el conjunto de la fuerza laboral y en puestos de liderazgo sénior se ha estancado desde 2022 y muestra indicios tempranos de descenso, lo que sugiere que los avances anteriores podrían no mantenerse si las tendencias actuales continúan.
En cuanto a la linealidad y la resiliencia profesionales, las mujeres tienen casi el doble de probabilidades que los hombres de tomarse pausas en sus carreras, con diferencias menores en los sectores donde la presencia de mujeres en la fuerza laboral es mayor. Las pausas por cuidado de hijos a tiempo completo son mucho más comunes entre las mujeres que entre los hombres y van seguidas de brechas persistentes en la progresión tras la reincorporación. Las pausas para el desarrollo profesional son más frecuentes entre los hombres y muestran diferencias de género menores, aunque ligeramente crecientes, en el avance profesional tras la pausa.
Una economía de la inteligencia artificial (IA) en crecimiento está reproduciendo los patrones existentes de segregación sectorial y ocupacional. Las mujeres siguen infrarrepresentadas en toda la cadena de valor de la IA, desde la infraestructura que impulsa la IA hasta los modelos fundacionales y las aplicaciones que las empresas desarrollan sobre ella. Patrones similares se dan en las ocupaciones relacionadas con la IA: las mujeres constituyen casi la mitad de los anotadores de datos, pero alrededor de una quinta parte de los desarrolladores e ingenieros de despliegue.
En los mercados de capitales, el acceso de las mujeres a productos y servicios financieros se ha ampliado significativamente en los últimos 15 años, pero aún no se encuentra en pie de igualdad dentro del propio sector financiero. Las mujeres representan el 40,4 % de la fuerza laboral y el 31 % de los puestos de liderazgo sénior en las instituciones de los mercados de capitales, que desempeñan un papel importante en la dirección de las inversiones y en la asignación de capital. En las instituciones financieras públicas, la proporción de mujeres en la dirección de los bancos centrales ha aumentado de forma constante en los últimos años, hasta alcanzar el 19 % en los cargos de gobernador y el 29 % en el personal sénior.
La proporción de mujeres entre los fundadores de empresas creció a un ritmo acelerado antes de la pandemia de COVID-19 y se moderó en los años siguientes. Con el auge de la IA, el emprendimiento vuelve a crecer. Mientras que el número de personas que añaden «fundador» a su perfil de LinkedIn aumentó un 60 % entre 2024 y 2025, la proporción global de mujeres entre los fundadores se mantuvo estable, en el 28 %. En 2026, el 8,7 % de las fundadoras tiene competencias en ingeniería de IA, frente al 14,7 % de los fundadores con el mismo conjunto de competencias.
En un panorama normativo cada vez más plural, cambia el contexto internacional de los esfuerzos por la paridad de género. Bajo un marco de consenso internacional, los gobiernos introdujeron en las últimas décadas reformas legales que en su gran mayoría ampliaron los derechos económicos de las mujeres, con un auge particular de la actividad a comienzos del milenio. Estas décadas siguieron a la adopción de agendas internacionales de paridad de género, así como de mecanismos de coordinación y aplicación.
Aunque la actividad reformadora ha ampliado en gran medida los derechos legales de las mujeres en todo el mundo, las regiones han seguido trayectorias de reforma distintas a lo largo del tiempo, lo que refleja momentos y prioridades de reforma específicos de cada contexto. En conjunto, Europa, América del Norte y América Latina y el Caribe aplicaron gran parte de su actividad reformadora entre los años noventa y los años 2000. Oriente Medio y el Norte de África comenzaron más tarde, pero aumentaron progresivamente su actividad reformadora hasta convertirse en la región con mayor intensidad reformadora de la década actual.
En línea con los hallazgos de la edición anterior, la ambición legal que subyace a la actividad reformadora no se ha visto plenamente respaldada por la capacidad de aplicación. Las reformas complejas que requieren coordinación entre múltiples sistemas, como las reformas de pensiones, tienen un periodo de transición más largo desde su promulgación hasta su aplicación que las reformas sobre cuidado infantil. Los datos de percepción sobre aplicación del Banco Mundial muestran además que la aplicación efectiva de las reformas de paridad de género ha sido desigual entre áreas de indicadores: en pensiones, los encuestados perciben la edad de jubilación obligatoria como la reforma aplicada de forma más consistente. En la parentalidad, la licencia de paternidad recibe valoraciones especialmente bajas. En el empleo, los encuestados consideran que el derecho al trabajo se aplica mejor que las protecciones contra la discriminación en la contratación o que el trabajo flexible.
El liderazgo político de las mujeres ha crecido de forma significativa en ámbitos políticos importantes. La representación femenina en las instituciones legislativas ha registrado avances sostenidos y graduales desde la década de 1970. Además, las elecciones legislativas posteriores a 1995 registraron aumentos de bloque más frecuentes en la representación legislativa. En el mismo período, más del 80 % de las economías incluidas en el índice adoptaron cuotas de género.
Una proporción creciente de ministras también ha fortalecido con el tiempo la paridad en el liderazgo político. Sin embargo, en lo que respecta al liderazgo en materia de políticas, las ministras siguen ocupando aproximadamente una de cada diez carteras con alta visibilidad e influencia sobre la distribución del presupuesto, la dotación de personal y los recursos.
Cerrar la brecha exige cada vez más esfuerzos. En los sectores público y privado, los esfuerzos por aumentar la participación y la presencia de las mujeres en los últimos veinte años servirán de base para una mayor capacidad de acción en la próxima etapa de los esfuerzos por la paridad de género.
