Las tierras de los pueblos indígenas y de las comunidades locales abarcan un tercio de los territorios de la Tierra. El hecho de que el 91 % de ellas se encuentre hoy en buen o aceptable estado ecológico da testimonio de la eficacia de la gestión indígena a largo plazo en el manejo de entornos naturales complejos. Incorporar el conocimiento ecológico tradicional y empoderar a los pueblos indígenas como líderes en la coinversión en soluciones basadas en la naturaleza aporta valor tanto a la acción empresarial en favor de la naturaleza como a la salud de la naturaleza a largo plazo. Este informe, elaborado en colaboración con Deloitte, propone un conjunto de principios y prácticas que ayudan a los inversores a entender cómo deben pensar y qué deben hacer para involucrar a los pueblos indígenas y a sus conocimientos en la conservación y restauración de paisajes.
