Desarrollar una nueva visión narrativa y una agenda política práctica para impulsar un modelo de crecimiento y desarrollo económico más centrado en las personas. Con el objetivo de garantizar que el progreso tecnológico del siglo XXI amplíe el potencial humano y el empleo en todo el mundo, en lugar de sustituirlos, esta iniciativa situaría a las personas y su nivel de vida en el centro de la política económica, procurando incorporar de forma más explícita la inclusión social en:
- el contexto normativo en el que se desarrollan y difunden las tecnologías avanzadas de la Cuarta Revolución Industrial, mediante un mayor uso de procesos ágiles e informales de gobernanza, diálogo y retroalimentación, en los que participen actores empresariales, académicos, de la sociedad civil y gubernamentales;
- la lógica central de la política económica nacional y la cooperación económica internacional, mediante una reconceptualización de la reforma económica estructural como un proceso continuo de mejora en 15 ámbitos de política estructural e institucional relacionados con la demanda y la oferta, cuyo efecto conjunto sea difundir más ampliamente las oportunidades, los ingresos, la seguridad y la calidad de vida como parte del proceso de crecimiento; y
- el entorno propicio para la formación de capital humano y los mercados laborales, mediante un proceso concertado de modernización y mayor inversión en cinco ámbitos: políticas activas del mercado laboral; igualdad de acceso a una educación básica de calidad; paridad de género; prestaciones y protecciones para el trabajo no estándar; y transición de la escuela al trabajo.