El envejecimiento mundial, tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo, transformará radicalmente el funcionamiento de las sociedades y las economías. Entre las cuestiones que plantea están cómo encuentran las personas la plenitud, a qué edad se jubilan y qué calidad de vida tienen una vez jubiladas; cómo diseñan los gobiernos contratos sociales que garanticen la seguridad financiera; cómo interactúan las generaciones mayores y jóvenes al repartirse el pastel económico; cómo dotan las empresas de personal sus puestos para compensar la reducción de la población activa en muchos países; y cómo responden los sistemas de salud a las necesidades cambiantes de quienes viven más años.