Los sistemas de seguridad social de todo el mundo deben adaptarse a los cambios demográficos, los ciclos económicos y la evolución de las políticas fiscales, entre otros asuntos. Muchos países donde aumenta el número de personas mayores buscan incrementar gradualmente la edad de jubilación y prolongar la vida laboral. Los compromisos públicos en materia de pensiones también plantean un desafío para la sostenibilidad fiscal, especialmente cuando el gasto público en pensiones de vejez debe equilibrarse con las responsabilidades de los gobiernos de proporcionar atención sanitaria, educación y fomento del empleo, aspectos esenciales para el desarrollo de las generaciones futuras. Un desafío fundamental consiste en crear un entorno sólido y herramientas eficaces que permitan a las personas contribuir a un sistema de pensiones y ahorrar para su propia jubilación más allá del mínimo garantizado por un nivel básico de protección social..