El entorno en el que operan las empresas actuales ha experimentado una transformación fundamental en las últimas dos décadas. Cada vez más, los líderes del sector privado han comprendido que las antiguas concepciones sobre las funciones y responsabilidades de las empresas son inadecuadas y que ya no pueden permitirse centrarse exclusivamente en maximizar los rendimientos a corto plazo. La famosa máxima del economista Milton Friedman —«el negocio de los negocios es hacer negocios»— sigue muy presente en la mente de muchos ejecutivos y responsables políticos; no obstante, la necesidad de replantear los plazos, los contextos sociales y los factores de riesgo que afectan al entorno operativo de las empresas resulta cada vez más evidente. Las empresas cuentan con una licencia para operar otorgada por la ciudadanía a través de sus gobiernos, y esa licencia estará en riesgo a menos que se defina una nueva concepción que dote a los líderes empresariales del mandato y la comprensión de sus deberes necesarios para el siglo XXI.
