Las artes siguen ganando reconocimiento como parte esencial de la sociedad. En la educación, fomentan la creatividad y las habilidades de pensamiento alternativo necesarias para interpretar el mundo y participar en él de forma más plena. Las nuevas tecnologías permiten crear formas artísticas únicas e híbridas, al tiempo que transforman las relaciones convencionales entre quien crea el arte y quien lo consume, e impulsan el auge del «artista ciudadano». Los focos de las artes y la innovación se están desplazando hacia países emergentes como India, Brasil y el continente africano. Pese a los beneficios de las artes para la sociedad, muchos gobiernos siguen reduciendo drásticamente el apoyo financiero al sector cultural como parte de las medidas de austeridad. Los conflictos, como los de Mali y Siria, también están destruyendo importantes sitios patrimoniales.