El panorama medioambiental mundial se ha vuelto cada vez más complejo, especialmente porque la creciente dependencia de los recursos para el crecimiento económico ejerce una presión constante. Los estudios indican que más de 1.400 millones de personas carecen de acceso a la electricidad o a agua potable, 870 millones siguen pasando hambre y se necesitarán 600 millones de empleos en los próximos 10 años.