Alrededor de 1.500 millones de personas, en unos 40 países, viven en condiciones de vulnerabilidad y fragilidad persistentes. Denominados de distintas maneras «países frágiles y afectados por conflictos», son países que afrontan una multitud de desafíos simultáneos y a menudo abrumadores, entre ellos conflictos armados o violencia política; violaciones graves y persistentes de los derechos humanos; y amenazas de redes de delincuencia organizada y terroristas. Sin embargo, desde otra perspectiva, los Estados frágiles de hoy podrían ser los mercados emergentes de mañana. Más de tres cuartas partes de los Estados clasificados como «frágiles» cuentan con abundantes recursos minerales y energéticos y registran impresionantes tasas de crecimiento. Por ejemplo, en 2013, muchos Estados frágiles registraron tasas de crecimiento superiores al 5%: la República Democrática del Congo (8,2%), Côte d’Ivoire (7,0%), Timor-Leste (10,0%), Afganistán (6,5%) y Haití (6,5%). Estas cifras contrastan con el crecimiento proyectado del 1,3% en las economías avanzadas y la contracción del -0,3% en la eurozona.