La complejidad no es tanto un objeto de investigación como una nueva forma de observar los fenómenos. Es intrínsecamente interdisciplinaria, ya que toma sus problemas del mundo real y sus conceptos y métodos de todos los campos de la ciencia. La complejidad está en la raíz de importantes cuestiones a las que las personas se enfrentan cada día, como el hambre, el uso de la energía, el suministro de agua, la atención sanitaria, el cambio climático, la seguridad, la creciente urbanización, la sostenibilidad, la innovación y el impacto de la tecnología.