En diciembre de 2022, 196 partes se comprometieron a revertir la pérdida de biodiversidad para 2030 al firmar el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal (GBF, por sus siglas en inglés). Alcanzar este objetivo es fundamental para el bienestar humano y la prosperidad económica, y exige que los gobiernos desarrollen políticas ambiciosas relacionadas con la naturaleza. Al mismo tiempo, desde la adopción del GBF, las oportunidades para intervenciones positivas para la naturaleza y los instrumentos de financiación innovadores han crecido de forma exponencial.
Aunque la financiación privada aumentó hasta superar los 102 000 millones de dólares en 2023, sigue existiendo una brecha anual de 700 000 millones de dólares para financiar adecuadamente la naturaleza. Pasar de la intención a la acción exige que las empresas definan estrategias positivas para la naturaleza que alineen la conservación con el desempeño financiero. Para complementarlo, las empresas pueden elaborar planes de acción de finanzas para la naturaleza que pongan en práctica la estrategia, definiendo y priorizando acciones en función de los beneficios financieros y naturales, seleccionando métricas sólidas para cuantificar los resultados, adquiriendo mecanismos de financiación para la naturaleza con la mayor integridad y garantizando una comunicación transparente a lo largo del proceso.
Este informe tiene como objetivo ofrecer orientaciones sobre cómo desarrollar e implementar estas estrategias y planes, utilizando como ejemplo práctico uno de los instrumentos emergentes con gran potencial para financiar la conservación e impulsar un cambio sistémico: los créditos de biodiversidad.
