La magnitud y frecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos, junto con las previsiones económicas a largo plazo sobre los efectos del cambio climático y los costos de los combustibles fósiles, están teniendo repercusiones tanto políticas como económicas. Muchos gobiernos de países en desarrollo están cambiando su enfoque respecto de la infraestructura y la planificación industrial, y optan por diseñar vías más sostenibles y resilientes hacia el crecimiento económico. Están desarrollando programas nacionales integrales de inversión en energía limpia, eficiencia energética, gestión del agua, agricultura resiliente al clima, redes eléctricas inteligentes y sistemas de transporte con bajas emisiones de carbono. Este cambio estratégico se ha denominado «ecologizar la economía» o emprender una transición hacia el «crecimiento verde». Actualmente, estos planes no están atrayendo una inversión privada significativa debido a diversos riesgos percibidos y a la relativa novedad del mercado. ¿Qué alianzas público-privadas pueden ayudar a los países en desarrollo a crear planes de gran escala y aptos para la inversión que respalden sus estrategias de crecimiento verde? ¿Qué nuevos mecanismos de financiación pueden utilizar fondos públicos específicos para abordar los riesgos clave y propiciar un cambio sustancial en el flujo de capital privado hacia proyectos de infraestructura verde?