Este informe sostiene que los gobiernos deberían ir más allá de cerrar la brecha digital e invertir en el desarrollo de un ecosistema digital sólido que facilite la participación en la Cuarta Revolución Industrial. El documento reconoce que la visión binaria tradicional de las personas conectadas frente a las no conectadas tiene matices. Los ecosistemas nacionales de internet presentan distintos niveles de madurez, que se miden no solo por el número de usuarios, sino también por el caudal de datos, la calidad del servicio y la latencia. Los niveles más altos de madurez aportan beneficios económicos, pero también exigen inversiones considerables. Para abordar esta cuestión, se incluyen perspectivas sobre modelos de financiación alternativos concebidos para que esas inversiones sean más viables.