Se ha escrito mucho sobre las políticas necesarias para que la energía limpia resulte atractiva para los inversores. Sin embargo, en muchos casos, incluso cuando existen políticas de apoyo, los resultados han sido dispares y la adopción ha sido limitada, salvo que los rendimientos ajustados al riesgo sean extremadamente generosos —algunos dirían que excesivamente—. Este documento de debate identifica varias áreas en las que la regulación de la propia inversión, en lugar de las políticas relativas a los activos, las empresas o las tecnologías subyacentes, podría estar frenando el flujo de inversión.
