La rápida integración del comercio mundial y de los flujos de capital durante las últimas décadas ha hecho que los vínculos que conectan las distintas partes de la economía mundial sean cada vez más importantes para la prosperidad global. Sin embargo, las prácticas e instituciones que regulan estos vínculos —el sistema monetario internacional—, así como las principales monedas internacionales que sustentan este sistema, se enfrentan a desafíos cada vez mayores.
