Impulsado por el continuo avance tecnológico, el mundo actual está más conectado que nunca. Esto representa una oportunidad enorme para construir un futuro más sostenible y próspero para todos, pero también introduce nuevos riesgos y desafíos de gobernanza en ámbitos como la seguridad, la privacidad y la distribución justa de los beneficios.
La pandemia mundial de COVID-19 ha dejado esto absolutamente claro. Las aplicaciones del internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés), como las cámaras térmicas conectadas, los dispositivos de rastreo de contactos y los wearables de monitorización de la salud, están proporcionando datos fundamentales para ayudar a combatir la enfermedad. Los sensores de temperatura y el seguimiento de paquetes también ayudan a garantizar que las vacunas sensibles contra la COVID-19 se distribuyan de forma segura. Sin embargo, el uso del IoT en la lucha contra la pandemia también ha puesto de manifiesto preocupaciones sobre su seguridad, privacidad, interoperabilidad y equidad.
