Situado en la primera línea del cambio climático y la desertificación, el Sahel es una de las regiones más afectadas por el calor extremo, la degradación de la tierra y la alteración de los patrones meteorológicos. Sin embargo, los países sahelianos también ofrecen al sector privado la oportunidad de invertir en proyectos del mercado voluntario de carbono (MVC) que pueden aprovechar las capacidades de los custodios locales de las tierras y acelerar el impacto sobre el terreno en las comunidades que más lo necesitan.
Ya existe una visión regional liderada por la Unión Africana: la Gran Muralla Verde para el Sáhara y el Sahel (GGW, por sus siglas en inglés) tiene como objetivo restaurar más de 100 millones de hectáreas de paisajes degradados y crear 10 millones de empleos verdes en 11 países. Esta iniciativa ya incluye proyectos de restauración exitosos que representan una oportunidad para realizar nuevas inversiones, acelerarlos y ampliarlos.
Este documento destaca cómo la inversión en soluciones basadas en la naturaleza en el Sahel —mediante proyectos eficaces, de alta integridad y gran escala del MVC— puede generar valiosos beneficios comerciales, ambientales y sociales. El informe destaca un potencial sin explotar de 1.8 mil millones de toneladas de CO2 equivalente en toda la región, con un valor de activos de carbono de hasta $28 mil millones al precio de mercado de 2023, que, según las previsiones, aumentará considerablemente.
