Impulsada por la disminución de la fecundidad y el aumento de la esperanza de vida, la población mundial de 60 años o más crece a un ritmo acelerado y se estima que superará los 1.600 millones en 2050. La inteligencia artificial (IA), en forma de robots autónomos de asistencia, vehículos autónomos, aplicaciones de salud y dispositivos portátiles con IA, dispositivos activados por voz y hogares inteligentes, podría abordar los principales desafíos relacionados con el envejecimiento. Sin embargo, estas tecnologías deben diseñarse con intención y deben tener en cuenta la privacidad y el consentimiento. Asimismo, deben equilibrar las necesidades de autonomía y seguridad, proteger los datos frente al uso indebido, reducir al mínimo el aislamiento social y mitigar los riesgos asociados a la dependencia excesiva de la IA. Este informe ofrece una serie de directrices que pueden contribuir al desarrollo responsable de tecnologías de IA que satisfagan las necesidades de la población envejecida.
