Este documento técnico destaca el papel esencial que desempeñan los gobiernos para impulsar el avance de las proteínas alternativas y analiza en detalle cómo Israel y otros países están creando un ecosistema colaborativo y dinámico de innovación en tecnología alimentaria.
Las naciones de todo el mundo son cada vez más conscientes de los beneficios de priorizar las proteínas alternativas para alcanzar sus objetivos climáticos, de biodiversidad, de seguridad alimentaria y de salud pública. Se prevé que el consumo mundial de carne aumente al menos un 50 % con respecto a los niveles de 2012 para 2050; en este contexto, las proteínas alternativas, incluida la carne de origen vegetal y la carne cultivada, ofrecen una solución escalable a nivel mundial para responder a la cuestión de cómo transformar mejor los sistemas alimentarios mundiales a medida que el planeta se calienta.
El documento analiza los desafíos actuales del sector y presenta a Israel como estudio de caso de enfoques liderados por los países, en los que el liderazgo gubernamental crea las condiciones para un entorno de innovación en tecnología alimentaria sólido, altamente colaborativo y centrado en el valor compartido: un espacio capaz de generar avances científicos, poner en marcha y respaldar alianzas público-privadas y crear una bioeconomía próspera.
